Tras un año de acciones judiciales, un hombre fue condenado por un feminicidio perpetrado en la ciudad de Mercedes durante la Nochebuena de 2024. Según informara el medio local Agesor, la pena impuesta es de 22 años y seis meses de penitenciaría.
El condenado, Rubens Darío Tabárez Almeida, de 61 años, fue hallado penalmente responsable de un delito de homicidio muy especialmente agravado por femicidio, cometido contra Karen Rodríguez Denis, de 47.
El hecho ocurrió en una finca en las afueras de la capital sorianense. El criminal habría actuado motivado por los celos, pero también debido a diferencias por bienes materiales.
Según lo establecido en la investigación, el hombre había mantenido una relación de pareja con la víctima décadas atrás, vínculo que se extendió por ocho años y que había sido retomado meses antes del asesinato. En ese período, ambos convivían en una chacra donde criaban animales. De acuerdo
con las declaraciones del asesino, la relación estaba marcada por conflictos
derivados de episodios de celos, aunque no se registraron denuncias por
violencia doméstica.
En su declaración, el sujeto dijo que el 20 de diciembre de 2024 revisó el celular de la víctima y lo que vio le hizo sospechar que mantenía otra relación, razón por la que decidió irse del hogar. En ese contexto, reclamó la entrega de pertenencias personales y de una camioneta que
le había obsequiado a la mujer, así como la documentación del vehículo, algo a
lo que la mujer se negó.
La noche del 24 de diciembre, el hombre se dirigió caminando hasta la vivienda de la víctima. El informe detalla que utilizó un camino vecinal para no ser descubierto. Sin embargo, fue captado por cámaras de videovigilancia que registraron su arribo a las 22.38, y mostraron que
permaneció oculto durante más de dos horas antes de ingresar al domicilio, una
vez que la víctima quedó sola.
Luego de entrar a la vivienda tomó un arma blanca de la cocina y se dirigió al dormitorio, donde atacó a la mujer causándole la muerte con una puñalada en el cuello.
En su declaración, el sexagenario dijo que dentro del salón de la casa había encontrado el celular de la mujer y lo había revisado una vez más y que, enojado, había cometido el crimen. Sin embargo, las pericias determinaron que el aparato no estuvo al alcance del asesino y que este no lo
tocó, por lo que se considera que mintió para fingir que había actuado por un impulso
del momento.
Tras el ataque, el hombre abandonó el lugar por el mismo trayecto por el que había ingresado, arrojó el arma en una cañada y, ya en su domicilio, lavó la ropa manchada de sangre, y arrojó su calzado al tejado de su casa. Posteriormente, envió mensajes con buenos deseos navideños a familiares y
a la propia víctima, con el objetivo de simular desconocimiento de lo ocurrido.
Fue detenido al día siguiente.
La Fiscalía calificó los hechos como un delito de homicidio muy especialmente agravado por femicidio y por la premeditación, considerando además la agravante genérica de la alevosía, al tratarse de un ataque por sorpresa contra una víctima indefensa. La Justicia entendió acreditada la
responsabilidad penal del acusado en calidad de autor, dando lugar a la condena
impuesta.