A través de la resolución 64/196 del 21 de diciembre de 2009, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) determinó que cada 22 de abril se celebraría el Día Internacional de la Madre Tierra, más conocido como el Día de la Tierra.

En su declaración, los países signatarios expresaron su preocupación por el deterioro ambiental y los impactos negativos en la naturaleza resultantes de la actividad humana, por lo cual invitaron “a hacer uso, según corresponda, del Día Internacional de la Madre Tierra para promover actividades e intercambiar opiniones y visiones sobre condiciones, experiencias y principios para una vida en armonía con la naturaleza”.

Precisamente, en el programa Armonía con la Naturaleza impulsado por la ONU, el organismo reconoce que “el agotamiento de los recursos naturales en el mundo y la rápida degradación ambiental son el resultado de patrones de consumo y producción insostenibles que han tenido consecuencias adversas tanto para la Tierra como para la salud y el bienestar general de la humanidad”.

Desde entonces, y a lo largo de 13 años, se han ido adoptando una serie de resoluciones que contemplan diferentes perspectivas para la construcción de un nuevo paradigma no antropocéntrico “en el que la base fundamental para la acción correcta e incorrecta en relación con el medio ambiente se base no solo en las preocupaciones humanas”.

¿Qué es la triple crisis planetaria?

Para ilustrar de manera concisa a qué se enfrenta la humanidad la ciencia define como una triple crisis planetaria al cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación general.

1. El cambio climático

De acuerdo con un informe difundido en 2021 por el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), la profundización del cambio climático es un hecho ya innegable.

Asimismo, el citado documento del PNUMA estima que los cambios ambientales aumentarán y se acelerarán en los próximos decenios debido a una mayor expansión de las actividades humanas y a los desajustes temporales de los sistemas de la Tierra.

También vaticina que la sociedad está lejos de alcanzar el objetivo establecido en el Acuerdo de París de limitar el calentamiento global a un nivel muy inferior a los 2 °C por encima de los niveles preindustriales y de procurar contener aún más el aumento de la temperatura para mantenerlo por debajo de 1,5 °C.

Para los especialistas que redactaron el documento, el calentamiento global antropogénico (que tiene origen en la actividad humana) de más de 1 °C ya ha provocado modificaciones en las zonas climáticas, cambios en los patrones de precipitación, derretimiento de las capas de hielo y los glaciares, aceleración del aumento del nivel del mar y eventos extremos más frecuentes e intensos, lo que supone una amenaza para las personas y la naturaleza.

2. La pérdida de especies

Alrededor de un millón de especies de animales y de plantas se encuentran en peligro de extinción.

En su informe de 2019, la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES, por sus siglas en inglés) fue contundente con respecto al dramático declive de la biodiversidad.

El documento, del cual participaron 145 expertos de 50 países, advierte que la biodiversidad está disminuyendo globalmente a un ritmo sin precedentes en la historia humana y que el ritmo de extinción de especies se está acelerando, provocando graves impactos en las personas de todo el mundo.

3. La contaminación

La investigación de 2017 sobre la polución humana en el fondo del Océano Pacífico noroccidental y al sureste de las islas Marianas., liderada por la científica Alan Jamieson de la Universidad de Newcastle, Inglaterra, publicada en la revista Nature, determinó que en los rincones más remotos del océano pacífico, se hallaron bifenilos policlorados (PCB, por sus siglas en inglés) y polibromodifenil éteres (PBDE), utilizados como retardantes de llama en plásticos y espumas.

Estos contaminantes se encontraron a unos 8.000 y 10.000 metros debajo del nivel del mar. Además de microplásticos, se encontraron en esos lugares remotos restos de isótopos radiactivos.

En el informe Hacer las paces con la naturaleza se detalla que hasta 400 millones de toneladas de metales pesados, disolventes, lodos tóxicos y otros desechos industriales entran cada año en las aguas de todo el mundo, poniendo en serio riesgo la salud planetaria.

¿Qué se puede hacer para vivir en armonía con la naturaleza?

Aunque el escenario planetario parezca desalentador, la ciencia insiste en que podemos y debemos hacer cambios profundos para revertir la crisis.

Tenemos que vivir en paz con la naturaleza y reconocer a nuestra Tierra como el medio no solamente en el que vivimos, sino al que tenemos que cuidar y proteger. La efeméride es como un punto de inflexión para reconocer que los ecosistemas son nuestra casa y que de no alcanzar la armonía con ellos, la supervivencia de la especie humana penderá de un hilo.

Lejos de cualquier mirada derrotista,se aconseja dar pasos firmes y constantes para marcar la diferencia.

De ahí que el Día Internacional de la Madre Tierra sea una muestra de la necesidad de un cambio hacia una economía, producción y consumo más sustentables, que permitan a la humanidad vivir en armonía con la naturaleza.

Considerando que en las cadenas productivas del modelo económico actual, el consumo y la responsabilidad individual tienen un poder fundamental, el consumo determina las decisiones de gobiernos y empresas para transformar los sistemas económicos y financieros del presente y del futuro.

El Día de la Tierra propone recuperar la armonía con la naturaleza en un momento en el que los síntomas vitales del planeta son alarmantes y donde la diferencia para el cambio depende del verdadero cambio de los patrones de consumo de las sociedades que habitan la aldea global.



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