Seguramente que si el guion de una de las tantas películas del magistral Mario Moreno Cantinflas a lo largo de toda su carrera artística, hubiera sido el velatorio del ex Ministro del Interior Dr. Jorge Larrañaga en el Salón de los Pasos Perdidos, o como se le debería decir, el Palacio de las Leyes, estoy absolutamente seguro de que sería una película nominada para el Óscar y por qué no ganadora del mismo.

Les voy a relatar los hechos para aquellos que no están al tanto de las noticias, en forma inesperada y abruptamente falleció el ex Ministro del Interior Jorge Larrañaga, era un sábado y se anuncia y se programa para el domingo desde las 9 de la mañana hasta las 14 horas para que sus restos mortales sean velados en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo.

Pero se olvidaron de algo muy importante, que les corresponde a las máxima autoridades de ese recinto parlamentario y que tiene nombre y apellido, es la Presidenta de la Asamblea General, la Escribana Beatriz Argimón, la que debió ordenar cuáles eran las medidas que había que tomar, ya que no había que ser muy inteligente para darse cuenta de que una cantidad muy numerosa de personas llegarían hasta ese lugar para darle el último adiós al Ministro Larrañaga.

Pero nada de esto aconteció, simplemente 6 o 7 funcionarios del Palacio Legislativo fueron citados para abrir las puertas del lugar para que la funeraria contratada pudiera hacer todos los arreglos florales y resolver el lugar en donde el féretro iba a estar allí durante esa gran cantidad de horas para recibir el saludo de miles de uruguayos.

Pero se olvidaron de que estamos sufriendo una emergencia sanitaria y que hay protocolos, precisamente dictados por el Gobierno y que se han gastado fortunas de dinero para difundirlas a la población.

También se han dispuesto grandes sanciones para aquellos responsables de aglomeraciones que están absoluta y totalmente prohibidas para evitar el contagio del virus del Covid-19.

Sin embargo nada de esto se previó y finalmente ocurrió lo que estaba previsto, cientos y miles de uruguayos concurrieron para reitero, darle el último adiós al Ministro y se produjo una de las aglomeraciones más importantes que hemos tenido durante esta emergencia sanitaria.

Culminado todo ese evento, el Ministerio de Salud Pública dijo que iba a analizar lo que había pasado y mientras el Dr. Salinas les pedía a sus Asesores que evaluaran lo acontecido y vieran cuáles iban a ser las medidas reglamentarias que se debieran tomar, la Presidenta de la Cámara de Senadores, la Escribana Argimón salía a la prensa a expresar su malestar por lo que había pasado, pero sin explicar por qué había pasado.

Pasaron los días y el Ministerio de Salud Pública resuelve sancionar esa aglomeración, pero lo curioso y hasta gracioso es que el Ministerio de Salud Pública resuelve sancionar con una multa de $ 270 mil pesos al Palacio Legislativo.

Parece como les dije al principio, el guion de una película cómica protagonizada por Cantinflas, pero es real y quienes vamos a pagar esa multa vamos a ser todos los uruguayos, más precisamente aquellos que ni siquiera concurrimos a ese lugar.

Y como frutilla de la torta, enterada de la multa Argimón volvió nuevamente a la prensa para decir que aceptaba lo que había dispuesto el Ministerio de Salud Pública, es decir que se iba a honrar pagando la misma y además confiesa que le pidió al Ministro Salinas que destaque que los funcionarios hicieron lo posible para disolver la aglomeración, pero no pudieron.

En síntesis, la plata que dispone en sus presupuestos el Poder Legislativo y que llega desde los aportes de rentas generales que les hace el Gobierno, saldrán del Palacio Legislativo, se pagarán los $ 270 mil pesos y que volverán a rentar generales.

Ridículo desde todo punto de vista, algo que nos hace sentir vergüenza ajena que a pesar de que el mundo transita a velocidades de sonido, el Uruguay siempre termina quedándose en el tiempo y mostrando una ineptitud y burocracia que ya no nos asusta como antes, por lo menos ahora nos despierta una carcajada.



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