¿Has comprado demasiados y no te da tiempo a comértelos? Aprovecha estos recursos para darles una vida mejor.
Si algo bueno tiene el tomate, además de su sabor y sus propiedades nutricionales, es su versatilidad. Simplemente aliñado con aceite de oliva virgen extra y un poco de sal nos encanta, igual que lo hace untado sobre el pan o como fondo de cualquier sofrito, pero hay muchas otras formas de alargar la vida de este fruto antes de que se ponga malo. Estas son algunas de las que probablemente no se te habían ocurrido y te ayudarán a sacarle el máximo provecho.

Polvo de tomate
Si eres de las personas que no tira nada en la cocina, esta idea es genial para exprimir al máximo los tomates en casa, más que nada porque te permite aprovechar las pieles que normalmente terminan en la basura. Solo tendrás que colocarlas en tiras en una bandeja, meterlas al horno y dejarlas secar hasta que queden crujientes sin nada de humedad. Puedes hacerlo también en el microondas, en la freidora de aire o incluso dejando que les de el sol en verano. Después hay que triturarlas bien hasta que quede bien pulveriza y reservar en un tarro para aderezar cremas, ensaladas, tortillas, masas… ¡Más fácil, imposible!
Tomates confitados
Coloca en una sartén los tomates con aceite de oliva virgen extra, ajo, sal, pimienta y albahaca y romero fresco. Saltéalos alrededor de veinte minutos y guárdalos en una nevera una vez que se atemperen con el propio aceite de la cocción. El sabor es sorprendente.

Tomates asados
Para aliñar un plato de pasta, sobre una ensalada, acompañando un pescado o simplemente junto a otras verduras como entrante funciona y solo necesitas colocarlos en una bandeja de horno con dos ajos con piel, aceite de oliva virgen extra y bien de especias como hierbas provenzales para después dejar que se hagan durante aproximadamente media hora a 180ºC.

Salsa de tomate
Un clásico que nunca hay que descartar es el de la salsa de tomate, más que nada porque puedes hacer toda la cantidad que quieras.
Hay tantas recetas como hogares ya que hay quien solo le pone cebolla, quien añade un poco de ajo, a quien le gusta con albahaca, quien prefiere perejil…

Tomates secos
Por último, una manera de utilizar los tomates que no vayas a usar en guisos es dejando que pierdan su humedad y concentren su sabor. Poner en una cazuela agua y añadir los tomates cuando rompa a hervir. Cocinar durante 20 minutos, escurrirlos bien y terminarlos de secar con un trapo. Después, meterlos en un tarro con ajos aplastados y pelados, pimienta, orégano y albahaca para después cubrir bien todo con aceite de oliva virgen extra. Hasta dos semanas te aguantan sin problema en la nevera.



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