Desandar las calles montevideanas, sobre todo las céntricas avenidas, tiene un encanto peculiar. Los comercios, las tiendas, los edificios, los murales, su gente, aportan una atmósfera difícil de olvidar. Pero si de verdad deseas quedar completamente fascinado, es imprescindible apreciar desde lo alto esta poética ciudad.

El Complejo Panorámico de la Intendencia de Montevideo (IM) ofrece una de las vistas más completas de la capital y Gustavo Cabrera, director del departamento de Desarrollo Económico de la IM, nos confirma que desde estos casi 80 metros de altura, se puede observar “todo lo que es ciudad y más allá, incluso la parte rural, en un paseo de 360 grados”.

La obra edilicia proyectada por el arquitecto Mauricio Cravotto fue inaugurada como sede de gobierno en 1941. Sin embargo el Mirador comenzó a funcionar en el año 1979. No fue hasta el 2019 que su entorno se remodeló para crear un espacio verde con césped natural para el confort y disfrute de los visitantes.

Luego del cierre del lugar en 2020 como parte de las medidas sanitarias para contener la pandemia de covid-19 en el país, el pasado 21 de agosto se volvieron a abrir sus puertas. El público puede asistir los sábados, domingos y días feriados de 10 a 18 horas.

Al respecto Cabrera nos pone al tanto que desde ese momento y hasta el día 25 de agosto ya habían pasado por allí 2.800 personas. “La cifra se ha podido contabilizar gracias a la implementación de la agenda web, una herramienta con la que no contábamos anteriormente, aunque el Mirador ha tenido siempre una buena respuesta. Para los fines semana de setiembre ya tenemos 1.900 agendas reservadas”, aseguró el funcionario, quien explica además que por seguridad sanitaria sólo se permite un aforo máximo de 80 visitantes por hora.

Un paseo en las alturas

El recorrido comienza desde que se accede a los elevadores panorámicos por la entrada de calle Soriano, entre Ejido y Santiago de Chile, la ascensión hasta el piso 22 es un espectáculo maravilloso.

Ya en su interior el Mirador cuenta con una cafetería que tiene productos para personas celíacas y veganas, y un puesto de venta de souvenirs elaborados por emprendedores. “La regalería y la cafetería son producto del trabajo de la unidad Mypes de la Intendencia, es gente que se acercó a los programas, elaboró un plan de negocios y se presentó acá”, nos explica Gustavo Cabrera.

La tecnología también tiene su espacio, una pantalla touch de autoconsulta en el lugar, permite navegar sobre el menú disponible, acceder a la información turística de la ciudad y enviarla al correo electrónico de forma inmediata.

Nos resultó llamativo que además del acceso libre a Wi-Fi y el oportuno servicio de binoculares, hay un dispositivo para cargar celulares y por si llegaras a necesitarlos, te ofrecen un préstamo de paraguas. “Cuando no hay niebla y llueve, el paseo sigue siendo igual de agradable, distinto pero agradable y tenés el préstamo de paraguas para que lo vengas a visitar aunque esté lloviendo”.

Durante el recorrido que hicimos por el lugar, Cabrera nos detalló cada uno de estos servicios que complementan el atractivo del Mirador. “En las distintas ciudades de América Latina y el mundo existen miradores, espacios donde vos en una altura tenés para ver, pero todos tienen costo o al menos un costo diferenciado, esto es un paseo que nosotros damos de manera gratuita”, nos dice.

El Mirador es un lugar seguro, tiene una amplia protección no solo para evitar accidentes sino también frente a los vientos, lo que permite que a esta altura la permanencia sea más agradable.

Una de las novedades que tiene, es el sistema de audio que se le ha incorporado. Así que mientras dure su estancia, el visitante puede escuchar por los altavoces a la banda sinfónica de la capital y la Filarmónica, interpretando a autores uruguayos. También pueden conocer las actividades que hay para hacer en la ciudad durante ese fin de semana. “No todos los miradores tienen la posibilidad de que tengas un banco para sentarte y observar, una mesa con esta vista para disfrutar un café, no todos los miradores ofrecen guía turística y cultural y tampoco integran una propuesta artística, porque sencillamente no están pensados en esos términos”, nos comentó Cabrera.

Una mirada a lo que está por venir

Mirar Montevideo desde aquí tiene un encanto diferente, las cúpulas, las construcciones, los sitios, son apreciados desde otra perspectiva. Justamente para localizar esos lugares icónicos de la ciudad, cuentan con la señalética adecuada para orientar y brindar instrucciones sobre cómo divisarlos.

“A esa metodología en la que actualmente tenemos las placas que marcan un lugar e inclusos llevan el código QR para tener más información y fotos, le vamos a agregar un detalle adicional. Se trata de una cinta que va a ir indicando el lugar justo que buscamos, porque no todos tenemos la capacidad inmediata de descubrir a simple vista los sitos marcados”, explica nuestro entrevistado.

Dentro de las proyecciones a futuro está la idea de instalar algunos puestos con telescopio para poder ver con una profundidad mayor y descubrir un poco más de Montevideo.

“Nosotros lo que estamos buscando es que en la medida que las condiciones protocolares y sanitarias lo permitan, incorporar otros atractivos culturales a la visita del panorámico. De hecho hace un tiempo se hacía un espectáculo de tango. Para nosotros va a ser muy bueno retomar esto sobre todo ahora que se ha definido setiembre como mes de la diversidad y queremos formar parte de la celebración”.

En este sentido la Ave. 18 de julio volverá a convertirse en un paseo peatonal los fines de semana del 11 y el 18 de setiembre. Lo que pretende la IM durante esos días es incluir al Mirador dentro de las actividades. “Resulta que viniste a 18 de julio y aunque no estés agendado podés subir igual, abajo te hacen la reserva propia en la web”, nos adelantó Cabrera quien concluyó además asegurándonos que “la idea es continuar trabajando con el panorámico como un paseo más de la ciudad, incorporarlo fuertemente a las actividades culturales y turísticas que tiene el departamento en la medida en que se vaya avanzando en el tema de los protocolos sanitarios”.

Así nos despedimos del Mirador, tuvimos el placer de recorrer todo el lugar, cada punto cardinal ofrece una vista impresionante del Montevideo que tanto amamos, una experiencia realmente gratificante que todos deberíamos, aunque sea una vez en la vida, poder llegar a disfrutar.

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