La escasez mundial de memoria empieza a golpear de lleno a la industria de las placas de video y anticipa un aumento de precios que podría extenderse a varios mercados tecnológicos. Según nuevas filtraciones, NVIDIA evalúa dejar de incluir memoria GDDR en sus kits de GPU para fabricantes asociados, una práctica histórica en la producción de placas de video.
Hoy, compañías como NVIDIA, AMD e Intel entregan a sus socios el combo completo: el chip gráfico y los módulos de memoria listos para integrar en sus placas personalizadas. Pero, de acuerdo con Golden Pig Upgrade (recopilado por VideoCardz), NVIDIA ya no podría garantizar el suministro de memoria debido a la demanda global y al alza en el precio de la DRAM. Por eso, estaría considerando enviar solo el silicio “pelado”, obligando a cada socio a conseguir su propia memoria en el mercado.
El cambio llega en un momento especialmente delicado. AMD ya informó a su cadena de suministro que aplicará un incremento del 10% en toda su línea de GPU por la misma razón: la suba acelerada del costo de la memoria. Según la compañía, el encarecimiento de los chips DRAM está erosionando los márgenes de ganancia y forzando ajustes inmediatos en los precios finales.
Si la tendencia continúa, los fabricantes de placas deberán negociar directamente con proveedores como Micron, SK Hynix y Samsung, compitiendo entre sí para asegurar stock y pagando valores cada vez más altos. El riesgo es claro: modelos de gama media y alta podrían enfrentar cuellos de botella o salidas al mercado con precios muy superiores a los actuales.
Para NVIDIA, el cambio tendría una ventaja táctica. Al no depender del suministro de memoria para sus kits, podría evitar retrasos en la producción de las GeForce RTX 50-series Founders Edition, además de resguardar capacidad para sus líneas de servidores Rubin CPX y Vera Rubin, clave para centros de datos y aplicaciones de inteligencia artificial.
Pero los efectos no se limitarían al mundo gamer. La falta de memoria especializada y el aumento de precio de la DRAM pueden impactar en PC de escritorio, notebooks, servidores, consolas, dispositivos móviles y equipos de IA, todos sectores que dependen del mismo ecosistema de fabricantes.
La industria teme que el escenario repita ciclos anteriores: precios altos durante meses, lanzamientos retrasados y dificultades para sostener inventarios estables. Por ahora, ningún fabricante confirmó públicamente estos movimientos, pero la señal es contundente: la memoria vuelve a ser el cuello de botella del hardware moderno.