Era un partido para ganar bien, sin zozobras, con luz, pero terminó siendo con susto y casi pierden todo por la ineficiencia del  equipo.

Sud América ya casi descendido, y para colmo de males con 10 gran parte de todo el partido.

Sin embargo Peñarol mostró lo de siempre, imprecisiones de todo tipo, fallas garrafales en la definición y errores infantiles en el triángulo final.

Pero Sud América era tan poco, que los aurinegros tuvieron la pelota y el terreno a su disposición.

El fuerte de Peñarol son las veloces triangulaciones por las puntas.

Pero ni Giovanni suspendido, ni Valentín o Ramos lesionados estaban en la cancha.

Entonces se mostró repetitivo, sin ideas.

Las ideas en Peñarol las pone Gargano, tampoco estaba en la cancha por suspensión.

Larriera equivocó la integración al dejar afuera de la oncena titular a Ceppelini, que si bien para nosotros perdió la titularidad, al no estar Gargano en cancha, debió comenzar jugando en lugar del ex violeta Laquintana.

Entonces no hubo quién sea el que arme el ataque, y Torres se transformó en el que tenía que iniciar los ataques, pero no es su fuerte. Canobbio demostró su gran rendimiento, siento un azote para sus rivales. El que hace rato que no anda como puede es el goleador Álvarez Martínez, que sigue demostrando un desgano poco creíble a la hora de jugar.

Lento, pachorriento, como que ya está consagrado, y no tiene que demostrar más nada, como cuando empezó a integrar el primer equipo.

Mientras convierte, no se nota, pero si además no convierte, ya es preocupante.

En la selección volaba, corría, marcaba la salida, se tiraba el piso…

Musto es interesante, mete y mete, se hace sentir, es ordenado, y casi convierte dos veces en dos tiros de esquina, ganando de cabeza en el área rival.

Es de destacar a Torres por su energía y coraje, las pidió todas, jamás se escondió, estuvo a punto de definir en los descuentos el segundo, se fue a centímetros del palo izquierdo del arco rival. Le dan patadas, codazos, rodillazos, y no arruga el chico, tiene un futuro sin techo. Elizande cumplió de lateral y “El Mono” también cumplió, fue sustituido seguramente porque ya no daba más…

Laquintana flojo, más preocupado en marcar, que no es su fuerte, olvidando la velocidad y el desborde.

El triángulo final, es a mí modesto entender, el talón de Aquiles de Peñarol.

Ninguno de los tres da seguridad. Dawson sigue mostrando haber caído en una temporada de bajo rendimiento técnico. En el gol de Sud América salió tarde y mal.

“Paco” Rodríguez es súper lento, duro, si bien hace un gran esfuerzo en los mano a mano, es fácil de quedar desairado, incluso perdiendo por arriba, que debería ser su fuerte.

Kagelmacher también ha caído en un bajón desde que está Paco de compañero de zaga.

Un renglón aparte para Jesús Trindade, que convirtió dos goles fundamentales para ser campeón y que tuvo un rendimiento muy bueno, como es costumbre en el medio campo, un relojito.

Pero digamos que el primer gol tuvo la fortuna y complicidad de desviar la pelota en un jugador de Sud América y dejar al golero mal parado.

Y el segundo… ¿le pagó al arco?

Para mí que no, que con los ojos cerrados la sacó fuerte y tuvo la fortuna de meterla sobre el golero. Pero eso no quita puntos a su gran desempeño.

En síntesis, merecido campeón, jugando mal, errando goles, marcando mal en la defensa, a lo que Larriera nos tiene acostumbrados.

Y para peor, lo mejor que tiene este equipo son los circuitos veloces por fuera, en este encuentro no estuvo claro ni preciso.

La emoción de ganarlo en los descuentos, a muchos le hicieron decir que ganó “A lo Peñarol”, pero en realidad, ganó, como gran parte del año, “A lo Larriera”, sufriendo sin jugar bien.



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