El presidente Alberto Fernández con la directora gerente del FMI Kristalina Georgieva
El presidente Alberto Fernández con la directora gerente del FMI Kristalina Georgieva

El diálogo cara a cara entre el presidente Alberto Fernández y la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, mejoró las perspectivas de un acuerdo, pero todavía falta bastante para pensar en que se pueda firmar un programa con el organismo.

Calificadas fuentes en Buenos Aires y Washington indicaron a Infobae que las perspectivas de un entendimiento han avanzado con los contactos de alto nivel que tuvo el presidente argentino esta semana en Europa, aunque aclararon que restan definiciones técnicas importantes.

El mensaje se Georgieva es positivo tras su reunión con el presidente, pero no deja entrever que pueda firmarse un acuerdo en el corto plazo

Además, indicaron que la posibilidad de reducir los sobrecostos para el crédito de Argentina se resolverá en un marco más amplio, no solo para este caso.

“Vamos mejor, pero todavía falta”, dijo una calificada fuente oficial en Buenos Aires, que admitió que la discusión hacia adentro de la coalición gobernante no resultará fácil para avanzar hacia un acuerdo, por las divergencias con el kirchnerismo más duro.

El ministro Martín Guzmán se reunió en Roma con Julie Kozack del FMI
El ministro Martín Guzmán se reunió en Roma con Julie Kozack del FMI

Desde Washington, tres fuentes indicaron que, si se lee en detalle el mensaje de Georgieva, sobra el buen ánimo, pero no implica que pueda haber un acuerdo en el corto plazo; tampoco, que pueda haber una carta de entendimiento entre ambas partes rápida y mucho menos que se haya llegado a un entendimiento en cuanto a los términos del nuevo acuerdo.

Si hubiera un avance concreto, se cumpliría lo que el gobierno francés le transmitió al presidente argentino: si hay un aval explícito del FMI, se puede refinanciar la deuda con el Club de París.

En primer término, el reclamo del ministro Martín Guzmán de que le eliminen los sobrecargos a la Argentina, “forma parte de una discusión más global que está teniendo el FMI ahora”, aclaró una fuente. Además, precisó tres cuestiones:

– Puede haber un gesto de reducirle el sobrecargo a la Argentina, pero no va a ser sustancial, porque este sobrecosto se utiliza para que el FMI esté líquido y nadie va a querer cambiar esta estrategia por la Argentina.

“Vamos mejor, pero todavía falta”, dijo una calificada fuente oficial en Buenos Aires

– El sobrecosto sólo aplica a los fondos que se prestaron por encima del 187% de la cuota que le corresponde a la Argentina, por lo que no aplica a los USD 45.000 millones girados desde 2018, sino a unos 9000 millones.

– La tasa de interés que el ministro quiere que se reduzca es flotante y, nuevamente, su eventual reducción sería muy parcial, porque el Fondo siempre trata de mantener un equilibrio entre la decisión de estar a disposición de los países que lo necesitan y, a la vez, que los gobiernos opten por ir al mercado voluntario de capitales más que endeudarse con el organismo.

De todos modos, aún si no cambiaran las condiciones financieras, la firma de un nuevo acuerdo a 10 años podría significar un alivio importante para el país, porque recién empezaría a pagar en el cuarto año del programa y solo una doceava parte de lo que el FMI va a empezar a desembolsar una vez que se firme el plan. Esto significa que cuando la Argentina firme un nuevo acuerdo, el FMI empezará a desembolsar un dinero equivalente a los pagos que tiene que ir haciendo el país; la rueda seguirá girando en la medida que el país apruebe las revisiones técnicas del staff del organismo antes de cada desembolso, o que haya algún “waiver”, como ocurrió varias veces en el pasado.

Alberto Fernández y John Kerry se reunieron en Roma
Alberto Fernández y John Kerry se reunieron en Roma

El monto total del nuevo crédito y los desembolsos son estructurados de manera a cerrar la brecha con la deuda; en función de este objetivo se arma un programa financiero donde se observan los ingresos y los gastos, además de cuánto falta y cuándo el país debe pagar para establecer el cronograma de desembolsos.

Por ejemplo, si se firmara antes de septiembre, le giraría unos USD 2.000 millones para que el Gobierno pagara ese vencimiento y así sucesivamente. En concreto, de esos USD 2.000 millones, el país empezaría a pagar USD 200 millones en marzo de 2026, según este ex funcionario del organismo multilateral.

¿Puede el FMI aportar algo más que el dinero correspondiente a un roll over?: solamente si el programa es suficientemente “robusto” en cuanto a los compromisos de la Argentina, de corto y mediano plazo; es decir, en materia de metas fiscales, monetarias y cambiarias, por un lado, y de reformas estructurales por el otro, que forman parte de estos programas de facilidades extendidas como el que pretende firmar el gobierno argentino.

Puede haber un gesto de reducirle el sobrecargo a la Argentina, pero no va a ser sustancial, porque este sobrecosto se utiliza para que el FMI esté líquido y nadie va a querer cambiar esta estrategia por la Argentina

Pero las fuentes de Washington indicaron que el Gobierno no debería poner tanto énfasis en las condiciones financieras como en el contenido del programa, porque “si no están empezando por el final”.

“Si el Gobierno quiere que el acuerdo ayude a tranquilizar la macroeconomía, debería poner atención en los compromisos que puede alcanzar y cumplir, porque se supone que está buscando el acuerdo para no pagar ahora, pero también para mejorar la percepción de los inversores”, agregó una calificada fuente del sector privado en Buenos Aires.

Al respecto, un funcionario de uno de los países miembros del Club de París agregó que “se requiere mayor disciplina fiscal para lograr un acuerdo con el Club y el FMI, que podría brindarle más certidumbre a los inversores de mediano plazo”.

“Podría haber un rally en los activos argentinos de corto plazo si se firmara un acuerdo, pero los inversores de la economía real a esta altura no van a convencerse con cualquier programa, sino solamente con uno que sea sólido”, expresó un ex funcionario argentino que tuvo que negociar muchos acuerdos y que sabe que contar con aval del Fondo no siempre resulta suficiente para torcer el humor del mercado.

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