¿Los experimentos con las drogas y el alcohol en la juventud
siempre desaparecen con la edad? No necesariamente, advierte un estudio a largo
plazo.

Los investigadores encontraron que más de un 60 por ciento
de los adolescentes que reportan un consumo empedernido de alcohol, marihuana u
otras drogas siguen teniendo un problema con las drogas en la adultez, que con
frecuencia implica el abuso de medicamentos recetados.

Los hallazgos surgen tras décadas de seguimiento a más de
5,300 estudiantes de último año de secundaria, hasta los 50 años.

«Ha habido algunos trabajos que sugieren que la mayoría
de las personas superan los problemas relacionados con las sustancias con la
edad, pero estos estudios no han tomado en cuenta de forma adecuada la gravedad
de los problemas relacionados con las sustancias», señaló el autor
principal del estudio, Sean Esteban McCabe, director del Centro para el Estudio
de las Drogas, el Alcohol, el Tabaquismo y la Salud de la universidad de
Michigan, en Ann Arbor.

«Encontramos que la mayoría de los adolescentes de EE.
UU. con síntomas graves de trastorno por uso de sustancias persistían con
síntomas múltiples en la adultez media», lamentó McCabe en declaraciones
citadas por el reportero especializado Alan Mozes, en un artículo que publica HealthDay.

Los investigadores comenzaron a dar seguimiento a un grupo
de estudiantes de último año de secundaria de EE. UU. en 1976.

Se evaluaron sus hábitos de uso de drogas al principio.
Entonces, los participantes recibieron encuestas al azar cada dos años hasta
los 30 años. Entre los 35 y los 50 años, fueron encuestados cada cinco años.

Más o menos la mitad de los 5,317 participantes eran
mujeres, y más de tres cuartas partes eran blancos.

Al principio, cada adolescente se clasificó según cinco
niveles de abuso de las drogas. Se consideró que los que tenían entre dos y
tres síntomas sufrían de un trastorno de abuso «leve». Pero los que
tenían el número más alto de síntomas (seis o más) se clasificaron con un
problema de drogas «grave».

En total, más o menos un 12 por ciento de los jóvenes de 18
años reportaron unos problemas graves de uso de drogas. Más de un 40 por ciento
indicaron que tenían un problema de drogas al menos leve.

Décadas más adelante, seis de cada 10 adolescentes con un
problema grave de drogas exhibían al menos un abuso de las drogas leve en la
adultez, que con frecuencia implicaba a drogas distintas, o a una combinación
de varias, encontraron los investigadores.

Incluso los adolescentes con problemas leves de drogas parecieron
tener un riesgo más alto de unos problemas que continuaran en la adultez: un 54
por ciento reportaron unos problemas leves (o peores) con las drogas a medida
que envejecían.

El equipo de McCabe también encontró que mientras más grave
era el problema con las drogas de un adolescente, más probable era que acabara
abusando de los medicamentos recetados más adelante.

Si se mira al revés, los investigadores observaron que más
de los adultos a quienes se recetaron (de forma legítima) opioides, sedantes o
tranquilizantes en la adultez habían tenido problemas de drogas en la juventud.

McCabe observó que solo esto plantea «unas
preocupaciones muy graves sobre la seguridad de recetar sustancias controladas
a estos individuos», dado que está claro que algunos jóvenes desarrollan
«unas relaciones malsanas con las sustancias, que persisten con el
tiempo».

Dijo que es probable que este hecho ilumine a las 100,000
muertes por sobredosis del año pasado en Estados Unidos, que rompieron el
récord.

Y teniendo esto en cuenta, McCabe instó a los jóvenes a
tomarse los hallazgos en serio. Decirles a los adolescentes que inevitablemente
«superarán los trastornos de uso de sustancias con la madurez… es como
decirle a un frasco de pepinillos que algún día pueden convertirse en
pepinos», apuntó.

La Dra. Nora Volkow, directora del Instituto Nacional sobre
el Abuso de Drogas (NIDA) de EE. UU., fue coautora de un comentario que se
publicó junto con los hallazgos del estudio.

Volkow sugirió que prestar una mayor atención a los
problemas de drogas en la juventud podría ayudar a reducir el riesgo de
problemas de por vida.

«Hacer pruebas de detección del uso de drogas en un
momento temprano en la vida de un individuo es una parte importante de las
intervenciones basadas en las evidencias para ayudar a identificar el riesgo de
un trastorno de abuso de sustancias, y quizá para prevenir estos trastornos y
los resultados negativos asociados, como las sobredosis de drogas en la
adultez», anotó.

Volkow señaló que los sistemas de atención de la salud, las
comunidades, las escuelas y los sistemas financieros que los respaldan deben
estar listos para incorporar las pruebas de detección no solo para identificar
el uso de las drogas, sino también su gravedad.

La investigación de McCabe, que fue financiada por el NIDA,
se publicó en la edición en línea del 1 de abril de la revista JAMA Network
Open.





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