No es la primera vez que Leonardo Sbaraglia interpreta
a un homosexual en el cine -la última fue en «Dolor y gloria», de
Pedro Almodóvar-, pero sí es la primera en la que se desnuda (en todos los
sentidos) en cada plano de la película «Ámame», dirigida por  Leonardo Brzezizki, con una intensidad
emocional que desborda la pantalla.

«Leí el guión y me pareció extraordinario, y
aunque no tenga nada que ver con mi vida, lo que vi más interesante es que uno
siente que habla de uno mismo; esto pasa, todos somos Santiago y por eso hice
la película», cuenta en una entrevista con EFE el ganador de un Goya
(«Intacto», 2002), que vuelve a la Sección Oficial del Festival de
Cine de Málaga, donde ya logró dos premios en 2017: el Premio Málaga y la
Biznaga de Plata como Mejor Actor en «El otro hermano».

«Ámame» tiene un guión complejo,
comprometido, sutil, tierno y brutal a la vez, muy arriesgado para el actor.
«No lo pensé demasiado (Brzezizki creía que no lo iba a hacer), pero si
hay algo que tengo bueno yo, creo, es que no tengo miedo de perder algo, siento
que todo suma, no me da miedo qué dirán, del ¡ay! lo que voy a hacer…».

Y agrega que le gusta sentir que «uno siempre
hace películas en las tiene la posibilidad de crecer personalmente, como si
este personaje te interpelara y te llevase de la mano a un viaje que necesitas
vivir».

La película muestra a un padre en plena crisis
emocional, Santiago (Sbaraglia) que se complica aún más por la compleja
relación que tiene con su hija adolescente, Laila (Miranda de la Serna) y la
ruptura con su último novio, el amor de su vida. Santiago trata de divertirse,
de experimentarlo todo, de buscarse en otros lugares, pero no le sale.

Tiene un amigo, homosexual como él, al que
reencuentra en una orgía, que parece ser el único que le acepta como es. Laila
lleva cada vez peor las ausencias de su padre, al que quiere con locura, pero
decide irse a pasar las navidades a Brasil con su madre (Eva Llorach).

Interpretar a Santiago le obligó a «cambiar
de cuerpo, de gestualidad, porque Santiago estaría ahora todo el tiempo
moviéndose, tocándose el pelo. Pero bueno, nos fuimos encontrando».

«Lo más esencial para mí de la composición
tiene que ver con un hombre que no puede estar cómodo en ningún momento, más
allá de la sexualidad. Quién no ha hecho el ridículo cuando le ha dejado un
novio, quien no ha sentido esa tentación de alejarse de la herida, para mí
-confiesa- la película tiene que ver con la posibilidad de sanar, de
enfrentarse a un abismo que nunca habías podido enfrentar».

También habló del director de la película y señaló
que «ha tenido la valentía de hablar de su propia herida en esta película,
cosa que Santiago no pudo, quizá, después de ese final, unos años más tarde
pueda empezar a meterse con algo, al final se empieza a reconciliar y a
quererse un poco más, a tranquilizarse un poco».

Sbaraglia, que cumplirá 52 años este 2022, regala
un desnudo en la película en uno de los momentos más complicados, una secuencia
sin «trampa ni cartón», emocionante y dolorosa.

En la película, se sobreentiende que la hija llegó
a este mundo por deseo de Santiago, convertido en padre y madre de Laila, a la
que interpreta «esta fuerza de la naturaleza» que es Miranda de la
Serna, hija de «dos grandes»: Erica Rivas y Rodrigo de la Serna.

El argentino estrenará pronto
«Asfixiados», comedia dramática de una pareja con Julieta Díaz,
segundo largo del uruguayo Luciano Podcaminsky, y está rodando «El
gerente», del argentino Ariel Winograd, y también en el largometraje
«Hoy se arregla el mundo», recién estrenada en Netflix, que
protagoniza. Sbaraglia actúa también en la serie de Amazon Prime Video
«Maradona, sueño bendito».

En «Ámame» se encontró con «un artista,
Leo, un tipo con muchísimas herramientas cinematográficas y con mucha claridad
de lo que quería y cuando me habló de Cassavetes y me dijo que tenía que hacer
de Gena Rowlands ya no lo dudé», asegura al tiempo que muestra la sonrisa
que lo caracteriza.

Nota de Alicia G.Arribas para EFE





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