«Desenmascaramos a un deudor contumaz en el Senado», dice la promoción del programa de Santo y Seña. Se refieren a una casa del senador Óscar Andrade en San Luis, Canelones, que según el informe no habría hecho los trámites para declarar  la mano de obra utilizada, y tendría deudas de contribución.

Este domingo, Andrade contestó las acusaciones a través de una carta. En ella cuenta que con mucho esfuerzo lleva construyendo una casa desde 2011, que no tuvo agua hasta 2016 ni luz hasta 2018, y la fue construyendo en fines de semana y licencias, con la ayuda solidaria de algunas personas.

«Como muchas y muchos trabajadores uruguayos intentar resolver el rancho es una cuestión muy difícil, ninguna novedad», explica el legislador.

A continuación el texto de la carta de Andrade explicando la situación de la propiedad.

«Pude juntar unos pocos pesos para comprar un terreno en 2011, con muchos años de trabajo. En ese momento hacía dieciocho años que  estaba en la construcción y  quince que integraba la dirección del SUNCA.

Lo compré con una entrega  y cuotas.

El terreno queda en San Luis, Canelones, al norte de la Interbalnearia. Fue el más barato que conseguí en la zona: me salió tres mil dólares.

Es un terreno que esta muy bajo, no tuve agua hasta 2016. No tuve luz hasta 2018.

Fui haciendo de a poco y con mucha dificultad.

No tener agua ni luz es un problema para construir, del que puedo contar muchas anécdotas.

Me fui haciendo la casa como pude, también rodeado de solidaridad.

Llama la atención que les parezca una novedad, sepan que muchas casas uruguayas se construyen así: como se puede. Así he ido construyendo mi casa, y aún sigo haciéndolo. Pasé y pasaré años de mis licencias anuales, o fines de semana  construyéndola.

No hice los trámites para declarar  la mano de obra benévola, que es en los hechos como la estoy construyendo.

He aquí la primera denuncia que se me hace .

Lo que es claro es que el principal afectado por no haber hecho estos trámites burocráticos soy yo mismo, dado  que le reste valor a la construcción que está en curso.

En 2017 por motivos de índole personal tuve que irme a vivir  a San Luis.

Por ese entonces una casa sin luz, sin pisos, sin hidrofugar,  ni puertas interiores,  sin nada para calefaccionar, sin la pieza de arriba que evitará el ingreso del agua de lluvia por el ducto. En condiciones bastante precarias.

Me endeudé, usé el beneficio de los fondos de vivienda de la construcción y es mucho lo que le he mejorado.

Esto me complicó ponerme a tiro con la contribución, son pocos pesos, pero he aquí la segunda gran denuncia.

Cuando fueron de distintos canales por mi casa en la campaña, una anécdota de los camarógrafos era que no tenía puertas. interiores.

Recién hace un año, con la pandemia  pude poner las puertas interiores, pintarla, hacer algunos revoques y revestimientos e hidrófugar  para evitar la humedad.

Todavía me faltan muchas cosas, espero pronto poder poner las persianas,  hacer los cielorrasos, la fachada y pasar membrana en los techos .

Tuve  posibilidades de resolver distinto la verdad.

Justo trabaje para el canal que me va » a desenmascarar» dos años que coincidieron con el momento en que me fui a vivir ahí.

Mientras fui parte de esa casa, integrando el panel de Todas las Voces , doné la totalidad de mi salario, que fueron unos cuantos cientos de  miles de pesos, a la fundación SUNCA  solidario y a  diez instituciones que trabajan con personas en situación de discapacidad y en mi casa no tenía puertas, pero me van a «desenmascarar»

Más de una vez, compañeros que sabían que no la tenía fácil con el rancho, me plantearon que suspendiera la donación por unos meses para lograr atender mi situación personal. Pero la vida está en otro lado.

Tengo miles de anécdotas de compas que me ayudaron con el rancho, como yo también trato de hacerlo cada fin de semana imposible recordar todas.

Por mi parte trato de  llevar la lucha por las causas bien lejos de cualquier privilegio personal lo saben los míos y también los ajenos.

Es cierto que en 2015 fui diputado por un periodo breve  y ahora senador .

No es una novedad que no cobro entero  mi salario. Así lo hice cuando asumí como Diputado y lo sigo haciendo ahora que soy Senador. Le puse un tope a mi sueldo, que es el salario que corresponde a lo que soy: un albañil.

Aunque haya quienes refieran a la clase obrera de forma peyorativa, para quienes formamos parte es el orgullo que nos permite, entre otras cosas, levantar nuestra propia casa, la casa de quienes más lo necesitan, y también las casas en las que habitan quienes hoy quieren generar violencia porque “descubrieron” que un trabajador se hace la casa como puede o  tiene deudas.

Seguiré construyendo la casa como puedo, también poniéndole el hombro a otras familias de uruguayos que viven a la interperie y no nos pueden ser indiferentes.

Quiero agradecer las muestras de afecto de estás  horas. El cariño y la solidaridad no se pueden comprar

Ahí está nuestra victoria.

Oscar Andrade



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