Evo Morales y Luis Arce (REUTERS/Manuel Claure/Archivo)
Evo Morales y Luis Arce (REUTERS/Manuel Claure/Archivo)

Cuando la moneda boliviana había entrado en una devaluación de facto frente al dólar, el gobierno de Luis Arce dispuso que el Banco Central ponga 240 millones de dólares a disposición de los bancos privados para atender la creciente demanda.

Lo más bullicioso sigue siendo, sin embargo, la guerra entre Luis Arce y Evo Morales que revela hechos de corrupción de ambos, con denuncias cruzadas sobre negociados en la importación de combustibles y el manejo de la explotación del litio.

La orden al Banco Central probablemente venga a detener o reducir la velocidad de la corrida de dólares que se estaba dando porque los bancos no los tenían, pero deja al Central con solamente 132 millones en sus reservas internacionales, un monto que apenas serviría para cubrir unos pocos días de importaciones. Durante el año pasado, las importaciones de Bolivia fueron por 13.049 millones de dólares, un promedio de 1.087 millones por mes.

Con estas medidas desesperadas el gobierno encara la peor crisis económica desde que Evo Morales llegó al poder en 2006 y se benefició con los fabulosos precios de las materias primas que exportaba Bolivia.

Los dólares, que han desaparecido de los bancos, tanto que las remesas del exterior enviadas en dólares eran convertidas en moneda nacional incluso por las empresas de giros, como Western Union.

Los bancos privados estaban ofreciendo al público que buscaba dólares entregar sumas de hasta 5.000, pero en billetes de 20.

Los bancos privados estaban ofreciendo al público que buscaba dólares entregar sumas de hasta 5.000, pero en billetes de 20 (REUTERS/Dado Ruvic/Archivo)
Los bancos privados estaban ofreciendo al público que buscaba dólares entregar sumas de hasta 5.000, pero en billetes de 20 (REUTERS/Dado Ruvic/Archivo)

En vista de ello había surgido un mercado negro en que el dólar, que se cotiza desde 2013 en 6,96, llegue hasta 7,10 e incluso más en las casas de cambio donde acudían los importadores. Los rumores llegaron a mencionar que algunos vendedores estaban ofreciendo dólares hasta en 7,40 bolivianos.

Antes de ordenar al Banco Central la entrega de esos 240 millones de dólares, el gobierno había optado por atribuir la alta demanda de esa moneda en los bancos a “especuladores” que serían identificados para ser llevados a la justicia.

La verdad es que se había roto el equilibrio del cambio fijo y el mercado estaba fijando una devaluación de facto de la moneda nacional.

Los expertos temen que los dólares entregados a los bancos no sean suficientes, porque ya el mercado ha perdido la confianza en la política económica y en el cambio fijo.

Y hay complicaciones adicionales. Ahora, los mineros dedicados a la explotación de oro exigen al gobierno que la disposición por la cual el Banco Central comprará parte del metal establezca que los pagos se hagan de inmediato, en dólares y no a través de documentos bancarios. Los mineros dicen que podrían llegar a usar dinamita en su lucha para conseguir que el parlamento acepte esa exigencia. Quieren dólares por el oro, no moneda nacional.

El presidente Arce ha enmudecido ante esta pesadilla económica, sobre todo porque se combina con acusaciones de corrupción que le llegan de su propio partido, e incluso de su propio mentor político.

El cocalero Morales y el ex ministro Carlos Romero han encendido un ventilador de denuncias sobre la corrupción que supuestamente comete el gobierno de Arce, con alusiones a negociados que seguirían en curso ahora, a pesar de la crisis.

Romero dijo que la empresa petrolera estatal, YPFB, importa gasolina y diésel pero que un porcentaje importante de esos volúmenes es re-exportado incluso antes de que llegue a territorio boliviano. La empresa “se desangra”, dijo.

Morales acusa a Arce de haber ordenado el uso de dineros destinados a la publicidad en el proyecto de los “guerreros digitales”, que ahora él llama “mercenarios digitales” después de que el periodismo recordó que todo el proyecto nació en su gestión de presidente.

Y desde el bando de Arce surgen denuncias sobre influencias y juegos oscuros para la adjudicación de la explotación del litio a empresas chinas.

Por el momento, Arce y Morales están enfrentados y, a pesar de la crisis económica, siguen pensando en las elecciones de 2025, en que ambos aspiran a ser candidatos.

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