Por Germán Boiso

El hipódromo de San Isidro se vistió de fiesta este fin de semana para recibir la 39° edición del Gran Premio Latinoamericano (G1), que se saldó con el triunfo contundente de Doutor Sureño, uno de los dos representantes del turf brasileño.

El clima fue perfecto, el público acompañó en buen número, los clásicos locales le dieron gran nivel a la reunión y el Latino tuvo el marco que merecía en uno de los mejores hipódromos del continente. Brasil se convirtió gracias al hijo del fantástico Agnes Gold en el país con mas triunfos en la historia de la carrera; sumaron su éxito número 11 y el primero en siete años.

La carrera tenía 14 participantes de cinco países y los ojos estaban puestos en los dos locales de más pergaminos, Irwin y Nathan. De los visitantes, Doutor Sureño era uno de los más indicados y una de las grandes cartas de la carrera. Sin embargo, desde el jueves, en San Isidro, la noticia era que el ejemplar estaba mal de una mano. Ya el viernes bien temprano en el campo de entrenamiento se lo vio bien cuando a las 6:30 los caballos salieron a moverse. Y el sábado, en la carrera, ese mal momento definitivamente era historia: Doutor Sureño fue muy superior.

El público ya había disfrutado de un nuevo triunfo del consagrado Labrado, el mejor velocista de la Argentina, el mismo que hace seis meses cayó ante Girona Fever en Palermo y que sueña desde ese día con una revancha contra la fenomenal yegua uruguaya, un duelo que quizás tengamos el mes que viene. Luego todos se deleitaron con Nanda Dea, la yegua que derrotó a los machos en el clásico de la milla y que tiene ante sí un futuro enorme, seguramente fuera de Argentina.

En el Longines Gran Premio Latinoamericano (G1) se robó el show Doutor Sureño. Viajó en los últimos puestos, ganándole solo a tres ejemplares entre los que se contaban los dos uruguayos, en el codo ganó posiciones con facilidad, en la recta su jockey lo sacó afuera y en los 400 metros finales fue incontenible. Pasó de largo y no hubo más para nadie. Mientras los brasileños festejaban desde varios metros antes de cruzar el disco, los uruguayos vibraron con la atropellada de Papa Mim que volando desde el fondo del grupo alcanzó la cuarta posición, muy cerca del escolta.

Doutor Sureño, que fue llevado al triunfo por José Severo, y está al cuidado de Victorio Fornasero,  se impuso en 1’58’’02 para los 2.000 metros por tres cuerpos sobre el tordillo peruano Don Feres, quien se adelantó al mejor local, Nathan. Papa Mim arribó a 3 ¼ cuerpos, justo por delante de la mejor yegua del lote, la peruana Samay. Del segundo al quinto puesto las diferencias fueron mínimas. La otra representante uruguaya, Demi Moore, llegó penúltima, y si bien solo le ganó al local Best Galano, para nada se puede decir que su muestra fue mala, ya que llegó a 12 cuerpos en la carrera más difícil que enfrentó en su campaña.

El balance fue muy positivo para Papa Mim. El defensor del Haras Phillipson hizo la carrera que su entrenador, Raimundo Soares, planteó, y que Luis Cáceres ejecutó a la perfección. Cáceres dijo antes de la carrera: “Voy a venir en el fondo y vamos a aprovechar la recta larga y ancha para que largue su atropellada y vamos a estar en los puestos rentados”. Todo sucedió así. Esta presentación se suma a otras logradas en este hipódromo por uruguayos en los últimos dos años, y son la muestra del gran bien que le ha hecho a nuestro turf tener la pista de césped en Maroñas.

Papa Mim estará muy probablemente nuevamente en San Isidro dentro de dos meses, pero esta vez para ser parte del Gran Premio Carlos Pellegrini (G1), la carrera más importante del turf argentino. Se ganó el derecho, sin dudas.

Tras la carrera continental faltaba aún el Gran Premio Jockey Club (G1), donde competía Master Of Puppets. El potrillo brasileño propiedad del stud uruguayo Haras San Pedro viajó desde Maroñas para medirse en la segunda gema de la Triple Corona argentina. Entre 17 participantes arribó en la novena posición a 8 ¼ cuerpos del ganador, Happy Happy Day. En esta carrera corrieron muchísimo; emplearon incluso un mejor tiempo que los del Latino. Héctor Lazo quedó conforme con lo hecho por su conducido, en su primera vez en esta pista. Tras el viaje y siendo un potrillo que apenas corría por quinta vez, llegar a mitad de lote a este nivel no es en absoluto despreciable. El hijo de Put It Back tiene mucho más para dar, por lo que resta ver cómo y en dónde sigue la campaña del entrenado por Ricardo Colombo.

Así se fue una jornada de Latino espectacular. La próxima será dentro de solo seis meses, porque la carrera retorna al primer semestre.

La edición número 40 se disputará en Lima, en el hipódromo de Monterrico, en donde en las cinco oportunidades que se corrió ganó un representante peruano. El 14 de abril es la fecha pautada para que el Latino vuelve a latir.


Por Germán Boiso





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