Cecilia Patricia Flores Armenta, fundadora del colectivo Madres Buscadoras de Sonora, espera que los restos localizados en la Costa de Hermosillo sean de su hijo Marco Antonio, pero si las pruebas no resultan positivas para confirmar su identidad, ella seguirá rastreando con la misma esperanza e insistencia por encontrarlo.

“A mi solamente me queda esperar que en realidad sea mi hijo con las pruebas genéticas y si no, pues igual, es uno de los miles de hijos que yo busco en todo el país”, aseguró la lideresa del colectivo en entrevista con Infobae México.

Una llamada anónima alertó a Flores Armenta, recurso que ha empleado para difundir la necesidad de informes, pero al principio temió que pudiera tratarse de una trampa, pues es la tercera vez que le indican sobre posibles puntos donde pudiera estar su hijo.

Me llega el anónimo y me dice que si quiero encontrar lo que busco, pues que vaya a esa dirección

(Foto: Twitter/@CeciPatriciaF)
(Foto: Twitter/@CeciPatriciaF)

Eran alrededor de las 10:00 horas de la mañana de este 14 de abril reciente cuando llegó el reporte. Ella dudó en atenderlo, debido a que se estaba alistando para volver a la Ciudad de México, a donde se ha refugiado por las represalias que ha sufrido el colectivo en aras de localizar a sus seres queridos.

Todo el tiempo me he manejado por llamadas anónimas, ¿qué tal si no voy?, ¿y si es?, entonces me alisté para ir

Una vez más, la esperanza por encontrar a Marco Antonio se impuso ante cualquier riesgo. Así que la lideresa del colectivo, su hermana y su cuñada acudieron al sitio proporcionado por el informante, en los alrededores del kilómetro 5 de la Calle 20 Sur en un predio deshabitado de la Costa de Hermosillo.

Un grupo armado secuestró al hijo de Ceci Flores el 4 de mayo de 2019 en Bahía de Kino; fue llevado con su hermano menor, Jesús Adrián, a quien devolvieron luego de seis días de pedir por ellos y tras buscarlos por todas partes. Han pasado casi tres años y no ha dado con el paradero de quien rondaba los 31 años.

A partir de entonces, Flores Armenta ha seguido indicios, excavado terrenos y sufrido amenazas, pero este viernes se alistó por otra búsqueda. El trayectó fue sinuoso, pues a mitad del camino se les descompuso la camioneta y tardaron tres horas para repararla con ayuda de otra persona que pasó por el lugar.

Entre las 17:20 horas dieron con la fosa donde se localizaban restos de un cráneo. Ella reconoció algunas similitudes, pasó el reporte a la Fiscalía de Sonora y arribaron agentes de servicios periciales para recoger los fragmentos óseaos y llevarlos al laboratorio forense.

Durante la tarde de este 15 de abril los familiares de Marco Antonio se preparaban para volver al lugar, seguir atentos a las diligencias de búsqueda. De acuerdo con el reporte de las autoridades ministeriales, laboratoritas se encargarán de realizar la comparativa genética de ADN para la correspondencia.

La sonorense también quiere encontrar a su otro hijo, Alejandro Guadalupe, desaparecido en los Mochis, Sinaloa, el 30 de octubre de 2015. Por ello continuará con informantes anónimos, exigencias a las instituciones para que actúen en las denuncias y operativos de rastreo por el estado o zonas aledaña.

Dos integrantes del colectivo Madres Buscadoras de Sonora (Foto: Twitter/ @buscadorasonora)
Dos integrantes del colectivo Madres Buscadoras de Sonora (Foto: Twitter/ @buscadorasonora)

Hasta la fecha, el colectivo Madres Buscadoras de Sonora ha localizado a más de 900 personas desaparecidas, quienes fueron ubicadas con apoyo de más familiares desde hace casi tres años, de acuerdo con Cecilia Patricia Flores Armenta.

Tras informar en su cuenta de Twitter del hallazgo reciente, miles de usuarios se solidarizaron con la activista y compartieron la esperanza de que esos restos correspondan a uno de los hijos que ha buscado.

De acuerdo con el colectivo Madres Buscadoras de Sonora, algunas integrantes se han enfermado por la angustia de no saber dónde están sus seres queridos. Por ejemplo, hay quienes padecen cáncer y atribuyen que esa enfermedad se agrava con la depresión constante. Otras han muerto sin haber encontrado a sus familiares, pese a rastrear hasta donde pudieron.

Las autoridades federales reconocen una crisis de 95 mil personas desaparecidas hasta el momento en el país, de ellas, unas 76 mil desde 2006, cuando inició la guerra contra el narco con Felipe Calderón.

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