por Eduardo Blasina

El mercado de reposición tuvo una estabilidad notable, prolongando la de años anteriores. Como si los vaivenes de China, el ganado gordo, el precio de exportación a US$ 5.000 no fueran más que una brisa en el mercado del ternero que cerró el año sobre los US$ 2,15 por kilo.

El temor de El Niño y la brutal devaluación de la moneda de Turquía fueron factores que impidieron la transmisión de precios aún en los momentos eufóricos del gordo, lo mismo que sucedió con los reproductores. Vender a China sin la competencia de Brasil es algo muy interesante pero de corto plazo interpretó el mercado.

Diferente es el panorama de las hembras. China comprando y una ganadería que se ve sólida para adelante llevaron a que en el cierre de Plaza Rural este año el precio de la ternera promediara US$ 2,20 contra US$ 2,18 del ternero. Algo que sucede muy ocasionalmente y que da una señal fuerte. Se extrae lo más posible, pero se precisan más vientres.

China irrumpió este año como comprador no solo de carne, también de ganado en pie, no para faenar, sino para multiplicar. China entra, Turquía sale y el mercado de reposición puede estar ante un cambio estructural, podríamos decir feminista, para estar a la altura de estos tiempos.
Blasina & Asociados



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