La siesta es una costumbre muy extendida que puede proporcionar más energía. Sin embargo, los científicos del Brigham and Women’s Hospital revelaron la relación entre las siestas prolongadas y la progresión de la demencia.
De acuerdo con el estudio publicado en la revista Alzheimer’s and Dementia: The Journal of the Alzheimer’s Association, las siestas excesivas pueden ser uno de los muchos indicios de que una persona podría estar en camino a un deterioro cognitivo, y podría requerir una evaluación médica.

No obstante, no solo el exceso de las siestas diurnas «predecía un mayor riesgo futuro de demencia de alzhéimer», sino que este diagnóstico «aceleraba el aumento de la siesta diurna durante el envejecimiento».

El nuevo análisis se basó en datos recopilados durante 14 años en más de 1.400 personas de entre 74 y 88 años (con una edad media de 81 años). Durante 14 días al año, los participantes del estudio llevaban un dispositivo que registraba los datos.

El estudio mostró que las siestas diarias aumentaban una media de 11 minutos al año en los adultos que no desarrollaban deterioro cognitivo. Pero el diagnóstico de deterioro cognitivo leve aumentó el tiempo de siesta hasta un total de 24 minutos al día. Las personas a las que se les diagnosticó alzhéimer casi triplicaron su tiempo de siesta.

Los científicos indicaron que es un círculo vicioso: cuanto más duerme una persona mayor durante el día, aumenta el riesgo de padecer alzhéimer y cuanto más rápido se desarrolla la enfermedad, más a menudo se prolonga la siesta del día.

«Los cambios en el sueño son fundamentales para configurar los cambios internos del cerebro relacionados con los relojes circadianos, el deterioro cognitivo y el riesgo de demencia», explicó el coautor Kun Hu, de la División de Sueño y Trastornos Circa-dianos del Brigham and Women’s Hospital .

Independientemente de los factores de riesgo de demencia conocidos, como la edad y la duración y fragmentación del sueño nocturno, las siestas diurnas más largas y frecuentes fueron un factor de riesgo para desarrollar alzhéimer en hombres y mujeres mayores cognitivamente normales, finalizaron los investigadores.
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