"", señala Rómulo Mucho. | Foto: Agencia Andina
«», señala Rómulo Mucho. | Foto: Agencia Andina

MMG, la empresa que administra la mina de cobre Las Bambas en Perú, informó que las operaciones siguen suspendidas debido al conflicto con las comunidades aledañas. La Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) convocó a las comunidades de Fuerabamba y Huancuire a una mesa de diálogo el 7 de mayo próximo. Sin embargo, Edison Vargas, presidente de la comunidad de Fuerabamba, adelantó que no asistirán a la mesa y que no permitirán el reinicio de la minera tras los últimos enfrentamientos del fin de semana que dejaron a algunos comuneros heridos.

De esta forma, parece haberse llegado a un punto muerto en el diálogo, lo que pondría en riesgo la continuidad de las operaciones de la minera o mantendría una paralización más prolongada. ¿Se pudo evitar este conflicto? ¿Cuánta responsabilidad tiene el actual gobierno y cuáles serían las consecuencias? Conversamos sobre estos temas con Rómulo Mucho, exviceministro de Minas durante el 2005-2006.

¿Cuál sería el error del Gobierno en el agravamiento del conflicto en Las Bambas?

La causa del agravamiento de este conflicto es que el Gobierno no goza de la confianza de la población. Hay falta de competencia en los ministros y viceministros. No hay meritocracia. No tienen gente potente que pueda generar confianza y puedan resolver un problema. Este conflicto merece un interés mayúsculo ya que Las Bambas es generadora de divisas, de empleo y desarrolladora de proveedores locales. El Gobierno tiene que inspirar confianza para establecer un diálogo franco y sincero.

Yo he recomendado desde hace tiempo que el Estado esté permanentemente en el sitio. No solo hay que ir un par de horas cuando estalla un conflicto. No necesariamente podrá estar el ministro, pero tiene que haber alguien de su oficina de gestión social para que permanezca en la zona y esté atento (a un posible conflicto). Obviamente también tiene que haber participación local y regional.

La comunidad asegura que la empresa no ha cumplido con los acuerdos y que por ello habrían decidido tomar parte del terreno de Las Bambas. ¿Hay un incumplimiento real o por qué no prospera el diálogo desde el inicio?

Generalmente es una constante que, en la comunidad, no en todos, se diga que la empresa no ha cumplido con los compromisos. Yo le hago caso a eso, pero para eso están las mesas de diálogo, mesas de desarrollo donde participan todos y para que se analice punto por punto cómo va cada compromiso desde que empezó el proyecto: el desarrollo de la comunidad, la responsabilidad social, la reubicación, etc.

En la mesa de diálogo se tienen que poner las cartas con cifras, con números, con hechos. Se tiene que explicar cómo se están cumpliendo y cuáles son los efectos de ese compromiso. Todo reclamo o inquietud que exista se resuelve en la mesa. Es por eso que se necesita una presencia permanente, no solo cuando estalla el conflicto.

Representantes de la comunidad de Fuerabamba aseguran que no permitirán que la empresa extraiga más cobre y, tras los enfrentamientos, no quieren participar del diálogo. ¿Existe el riesgo de que cierre Las Bambas?

Suele suceder eso cuando no hay una atención debida del Estado y de los que toman decisiones. Pero eso no debería darse ni se dará, porque si no sería una anarquía total, un territorio liberado. Yo vengo de las comunidades y abogo por ellas, pero también tienen que entender que los recursos del subsuelo son de la nación. No son de una persona o una familia. Por eso es que se entrega en concesiones a las empresas que tienen que hacer grandes inversiones para que puedan usufructuar y generar ingresos para el desarrollo sostenible de las comunidades aledañas y de toda la región. Se requiere un Estado fuerte que haga entender eso.

¿Qué tipo de pérdidas se pueden producir para el Estado de continuar el conflicto o cerrarse las operaciones en Las Bambas?

Las pérdidas son enormes. Hay pérdidas en exportaciones, pérdidas para la empresa, pérdidas en impuestos y contribuciones. También hay pérdidas en empleo porque se dejaría sin trabajo a miles de personas. Se habla de 75 mil peruanos, para mí son muchos más, esos peruanos se irían a la informalidad.

En segundo lugar, romperíamos tratados internacionales y alguien tiene que pagar eso: el Estado. En tercer lugar, subiría nuestro riesgo país. Ya todas las entidades calificadoras y los institutos que estudian el Perú nos están destinando a una rebaja y el Perú ya no sería atractivo para las inversiones que vienen de fuera. A eso se le llama pérdida de confianza. Ya no seremos un país confiable. Eso viene acompañado de un aumento del costo de vida y de un empobrecimiento. A eso le llaman estanflacion: alta inflación por el costo de vida, bajo crecimiento económico y alto desempleo. Sería la fórmula perfecta al fracaso a la que nos estaría llevando este Gobierno.

¿Ve alguna mejora desde el Gobierno para resolver este conflicto?

Creo que va a ser más de lo mismo, debido a que no hay competitividad ni meritocracia. Es muy lamentable la mediocridad de este gobierno. También creo que en los últimos 20 años no hemos tenido buenos ministros por eso es que esto se ha agravado. (…). Estamos retrocediendo y en eso también tiene responsabilidad la academia que brilla por su ausencia.

Rómulo Mucho, exviceministro de Minas. | Foto: Agencia Andina
Rómulo Mucho, exviceministro de Minas. | Foto: Agencia Andina

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