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«Estados Unidos debe cesar de obstaculizar y violar los derechos de los cubanos a viajar a terceros países del área», declararon desde la isla.

Cuba y EE.UU. retomaron este jueves 21 de abril su diálogo bilateral en temas migratorios, luego de una pausa de cuatro años y en medio de una acentuada crisis migratoria. Las conversaciones fueron presididas por el viceministro de Relaciones Exteriores de la isla, Carlos Fernández de Cossío Domínguez, y por Emily Mendrala, subsecretaria de Estado adjunta de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental.

Ambas partes revisaron el cumplimiento de los acuerdos y el compromiso mutuo de «garantizar una migración regular, segura y ordenada», según un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba. No obstante, la delegación cubana expresó su preocupación por las políticas de Washington que, según el ministerio, «estimulan la migración, impiden la migración legal y ordenada, y generan las condiciones socioeconómicas que incitan a la emigración».

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La Habana recalcó que tales medidas estadounidenses, entre ellas las relacionadas con el embargo económico, «provocan pérdidas de vidas y la comisión de delitos de tráfico ilícito de migrantes, fraude migratorio y trata de personas, situación que afecta a los dos países y la región».

Cuba también insistió en la obligación del Gobierno estadounidense de garantizar a sus ciudadanos «no menos de 20.000 visas anuales» para la emigración al país, compromiso que se viene incumpliendo desde 2017. «No existe justificación alguna para mantener interrumpido ese servicio en Cuba y obligar, al aspirante a emigrar, a viajar a Guyana para que su solicitud sea procesada», subrayó la delegación cubana.

«Estados Unidos debe cesar de obstaculizar y violar los derechos de los cubanos a viajar a terceros países del área», concluye el ministerio en su mensaje, recalcando la necesidad del «cumplimiento de los acuerdos migratorios bilaterales en su integralidad y no selectivamente».

Los acercamientos entre La Habana y Washington, así como los acuerdos suscritos en años anteriores, fueron suspendidos por el Gobierno de Trump, quien decidió cerrar los servicios consulares y disminuir drásticamente los viajes entre ambos países, así como también el envío de remesas.



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