Por Paulina Molaguero

Rubén Enrique Brieva, más conocido
como Dady Brieva, dialogó con Montevideo Portal acerca de su obra «Súper
Dady `’El mago del tiempo’”, que se presentará del 30 de marzo al 10 de abril en
Montevideo y en el interior de Uruguay: Salto, Paysandú, Mercedes, Montevideo, San José, Trinidad, Fray
Bentos, Rosario y Punta del Este.

El actor de 65 años, que
cuenta con una amplia trayectoria, se remontó a la década del 60, 70, y dijo
que hay una parte “romántica” de esa época “que ha tenido una estética muy linda,
de mucho respeto” y esto se plasma en su show. “Yo me meto en esa etapa, me
abrazo y la sostengo con amor”, expuso. No obstante, aclaró que no está “atado”
a ella pero que sí la elije.

En esta línea, sostuvo
que pertenece a una generación que “prometió cambiar al mundo”. “Del Mayo
Francés, de los movimientos latinoamericanos; soy de la generación en la que
Jaime Roos estaba afuera, en la que habían más uruguayos viviendo afuera que
acá adentro, soy de una generación que prometió un mundo mejor”, expresó.

Asimismo, contó que en su
obra expresa amor por esa época “pa’ que se note”. “El éxito es que la gente
lo ‘rerecuerda’ porque hay un ejercicio de querer olvidar el pasado y si vos no
ejercitás esa memoria se va perdiendo, las efemérides ya no se dicen más y la
gente se va olvidando. Se va perdiendo identidad cultural”, valoró y resumió:
“Son dos horas en las que la gente se caga de risa”.

“Dicen que soy el más
uruguayo de los argentinos”, comentó el cómico al ser consultado sobre el
vínculo que tiene con el país y se refirió a los puntos en común que él
identifica entre Uruguay y el interior de Argentina.

“Ustedes tienen esa cosa
de nostalgia, esa cosa que también tiene el santafesino, el entrerriano, el
correntino. Buenos Aires nada que ver”, determinó y afirmó que “hay una
similitud entre el litoral nuestro y el Uruguay”.

Foto: Sebastián Astorga | Montevideo Portal

Foto: Sebastián Astorga | Montevideo Portal

«Yo no soy ministro, soy cómico, soy el que lleva la bandera y arenga, después el equipo juega ahí abajo, juega como le dijo el técnico que juegue»

Por otra parte, el
humorista también se refirió a la situación actual de Argentina. “Estamos
pasando un momento difícil, tenemos una deuda muy grande, nos tocó la pandemia
y la deuda; se está tratando de salir, los métodos y las formas para salir es
lo que está en discusión, pero yo no soy ministro, soy cómico, soy el que lleva
la bandera y arenga, después el equipo juega ahí abajo, juega como le dijo el
técnico que juegue. No puedo hacer nada, te quiero decir, solamente putear o
callarme la boca”, sintetizó.

En cuanto a la relación
entre el humor y la política, opinó que no van de la mano.

Que todo tiempo pasado
fue mejor

Dady formó parte del exitoso trío
humorístico santafesino Midachi, formado a principios de la década de los 80 e
integrado además por Miguel Del Sel y Darío Chino Volpato. Brieva recordó con afecto sus
“años de gloria” junto a sus compañeros. Sin embargo, mencionó que no extraña “la popularidad” que logró con Midachi,
que está en “otra etapa” de su vida y que no lo haría de nuevo.

En tanto, remarcó que tiene
los “más lindos” recuerdos de esas épocas, “los más lindos de la vida”,
detalló.

Foto: Sebastián Astorga | Montevideo Portal

Foto: Sebastián Astorga | Montevideo Portal

“Éramos tres pibes que teníamos hambre, desfachatados, que salimos a comernos el mundo. Llegamos a Buenos Aires, fuimos al programa de Mirtha Legrand, le destrozamos la mesa, de ahí empezamos a vender 8 millones de entradas y no paramos más”

Sobre el tipo de humor
que hacía Midachi, dijo: “Nosotros formamos parte de una época en la que la
gente se re cagaba de risa con nosotros”.

“Éramos tres pibes que
teníamos hambre, desfachatados, que salimos a comernos el mundo. Llegamos a
Buenos Aires, fuimos al programa de Mirtha Legrand, le destrozamos la mesa, de
ahí empezamos a vender 8 millones de entradas y no paramos más”, recordó.

– Hoy por hoy, mirás un
sketch de Midachi, ¿te reís?

– Me río porque me
acuerdo de lo que significaba para nosotros hacerlo y me río de mis compañeros,
pero no sé si me río de ese humor. Tampoco me río del humor de Les Luthiers
ahora, es totalmente blanco y políticamente correcto, me parece que ya no me
hace reír.

Por otro lado, Dady
reafirmó ser un fiel creyente de que se puede hacer humor con cualquier cosa. “Después
elegís que te puteen, que te hagan un juicio, quedar mal, no quedar mal, pero
no creo en las prohibiciones”, señaló.

“Se está mirando con una corrección pacata: vos
agarrás y decís ‘afroamericano cobrizo’ pero si en el fondo seguís pensando que
es un negro de mierda, no sirve para nada. Es un cambio de adentro que es mucho
más que la elección de las palabras”, expresó.

En este sentido, habló
también sobre el rol de las nuevas generaciones. “Si hay algo que le aportan
los jóvenes a este mundo pasteurizado es no tener careta. Ojalá que sigan así,
es lo más importante que tienen: venir a terminar con toda esta mierda”,
sentenció.

El actor contó que uno de
sus referentes en el humor fue Arturo Cacho de la Cruz. “Tenía un sketch
que mirábamos con mi mamá, él hacia la cola para un teléfono público. El
poder de síntesis que tenía, la cantidad de cosas que decía con los gestos. Yo
me ahogaba de la risa y sigo pensando en esos talentos de antes que con tan
poco hacían tanto, te describo la situación: una cola y un teléfono público, el
tipo se estaba meando y quería hablar. Ese tipo me hizo reír mucho.

Foto: Sebastián Astorga | Montevideo Portal

Foto: Sebastián Astorga | Montevideo Portal

Finalmente, consultado sobre cómo ve al
teatro en un contexto de emergencia sanitaria, en el que también las nuevas
tecnologías permiten ver películas y series por streaming, dijo que la
gente “dejó de ir al teatro”.

“En Argentina fue la primera actividad que se cerró y la última que abrió, y
abrió fue con aforo. La gente dejo de ir al teatro como dejás de ir al
gimnasio. La gente ya se acostumbró a mirar Netflix, comerse una pizza,
rascarse los huevos mirando una película y es una cagada porque ahora hay que
hacer el trabajo de reconquistar a la gente y está bastante embromado”,
consideró, al tiempo que agregó que, de todas maneras, “el teatro como hecho
mágico cultural es único e irrepetible”.

Por Paulina Molaguero





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