Los recientes desacuerdos entre los países miembros del Mercosur han permitido a China aumentar su presencia en la economía de las naciones del bloque comercial sudamericano.

El pasado 8 de septiembre, el presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, anunció el inicio de negociaciones con China para un Tratado de Libre Comercio
(TLC). El acuerdo se realizaría por fuera del Mercado Común del Sur (Mercosur).

En aquella ocasión, Lacalle Pou reconoció que el avance en un acuerdo comercial con el país asiático podría generar incomodidades en sus socios del bloque, el cual integra junto a Argentina, Brasil, Paraguay y Venezuela (actualmente suspendido).

Luego, el 15 de septiembre, la Organización Mundial del Comercio (OMC) informó que las importaciones provenientes de China a Argentina pasaron de un
14,6% del total en 2012 a 20,4% en el año pasado. Por otro lado, las exportaciones de Brasil al vecino rioplatense cayeron de un 26% en 2012 para un 20,4% en
2020, detalló el medio Valor Economico.

Ante este escenario, Sputnik Brasil conversó con Regiane Nitsch Bressan, profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad Federal de Sao
Paulo (UNIFESP) y coordinadora del think tank Observatorio del Regionalismo, en Brasil, acerca de los pasos del gigante asiático en territorio suramericano y cómo los países miembros del bloque están lidiando con este avance.

La académica señala que, pese a que la relación comercial de algunos países del Mercosur es más evidente en la actualidad, es, en realidad, algo bastante
antiguo. «Lo que vemos hoy, no solo del lado argentino, sino también del lado uruguayo, es la intención de querer hacer negocios con China, lo cual no es nada
nuevo dentro del bloque. Por supuesto, Pekín nunca declaró que quería firmar un acuerdo de libre comercio, pero es un hecho que China viene ocupando
el mercado del Mercosur de forma paulatina durante los últimos 20 años, esto no es nada nuevo», explicó Bressan.

La profesora puso de relieve que el actual contexto de desacuerdos entre los países miembros del bloque contribuye a un progresivo protagonismo chino.
Pekín «está aprovechando algunas brechas, algunas inestabilidades, para insertarse cada vez más en los países del bloque a través de buenas estrategias comerciales», aclaró la especialista.

Bressan considera que es urgente que «los países del Mercosur se sienten a negociar, que haya diplomacia», ya que estas «peleas, rivalidades, riñas,
discusiones» solo aíslan a los Estados miembros y dificultan las relaciones entre ellos. La analista subraya que es importante «no dejar que las divergencias políticas» provoquen este aislamiento y debiliten al bloque.

¿Una zona de libre comercio entre Mercosur y China?

Bressan sostiene que, de firmarse el TLC entre Uruguay y China, sería necesario incrementar el control aduanero entre las naciones del Mercosur con el fin de evitar que los productos chinos inunden los mercados de los otros países miembros del bloque.

Otra opción, según la académica, es que los otros integrantes del Mercosur se sumen gradualmente a este acuerdo de libre comercio con China o, entonces,  utilicen el acercamiento entre Uruguay y China como un «elemento de presión para cambiar algunas reglas del Mercosur».

«El bloque cumplió 30 años y pasó por varios momentos de divergencia y estancamiento y tal vez este sea el momento de reajustar las reglas», consideró
la analista.

Según Bressan, Brasil apoya la decisión de Uruguay de firmar un acuerdo comercial con China, lo que no es el caso de Argentina y Paraguay, los cuales no estarían dispuestos a «aceptar esta hipótesis de que todos se adhieran a este tratado».

La profesora pone de relieve que, si bien Argentina cada vez más lleva a cabo transacciones con China, no apoya una flexibilización en las políticas comerciales del Mercosur.

«Esto causa un contrasentido argentino, porque en el ámbito ideológico defienden medidas basadas en la unidad, no quieren este tratado de libre comercio con el país asiático, pero en términos prácticos es un hecho que han estado comerciando cada vez más con Pekín», destaca la experta en relaciones internacionales.

Según la académica, el caso de Paraguay es todavía más expresivo, ya que el país reconoce a Taiwán como un Estado independiente, lo que hace que Pekín no desee entablar negociaciones con Asunción.

En el caso de Brasil, Bressan considera que podría ser interesante para el país comenzar también a negociar directamente
con China. Reconoce, sin embargo, que la medida podría «minar» el objetivo brasileño de proteger y desarrollar su industria nacional
En lo que dice respecto a Uruguay, la académica pone de relieve que el país aún no ha firmado el acuerdo con China y que, de momento, solo está «amenazando» con hacer este tratado, lo que provoca «más tensión entre los países del bloque».

Asimismo, Bressan sostiene que la actual postura uruguaya es bastante diferente a la que tenía anteriormente, cuando defendía los valores de «unidad,
cohesión y decisiones unánimes» en el marco del bloque. Según la académica, la llegada al poder de un Gobierno «más conservador, con una naturaleza
económica más liberal» es lo que ha llevado al país a «presionar este comercio con China».



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