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La supuesta colisión se produjo a 329 años luz de la Tierra y sus vestigios taparon la luz proveniente de estrella anfitriona.

Un equipo de astrónomos británico-estadounidense ha detectado y seguido por primera vez las consecuencias de lo que creen que fue la colisión de dos cuerpos celestes en el disco protoplanetario de una estrella joven.

La supuesta colisión —ocurrida en el sistema estelar HD 166191 (constelación de Sagitario), a una distancia de 329 años luz de nuestro planeta— dejó una nube grande de escombros y polvo.

Esta estrella y su disco protoplanetario estaban en el foco de observaciones constantes por el telescopio espacial Spitzer desde el año 2015. A mediados de 2018 el seguimiento rutinario en luz infrarroja reveló que la estrella se volvió considerablemente más brillante.

Según comunicó la NASA el viernes pasado, este aumento de brillo sugería que había crecido la producción de escombros. Poco después, Spitzer detectó también la propia nube, que tapó el astro en cuestión.

Mediciones de la nube

Astrónomos descubren un nuevo y raro tipo de estrella

Los asteroides o protoplanetas que colisionaron son demasiado pequeños para verlos con un telescopio a esa distancia, pero la gran cantidad de polvo liberada permitió a los investigadores calcular qué tamaño debían tener antes del choque. Para producir una nube tan grande, los objetos involucrados deberían de tener unas medidas como Vesta, un planeta enano de 530 kilómetros de ancho ubicado en el cinturón principal de asteroides del sistema solar, entre Marte y Júpiter.

Durante el primer tránsito registrado, la nube bloqueó brevemente la luz de la estrella, pero en los meses posteriores creció en tamaño y se volvió más translúcida, algo que indica que el material liberado se estaba dispersando rápidamente por el joven sistema estelar, según interpretaron los investigadores. Además, un tránsito posterior les permitió establecer que la nube orbita la estrella HD 166191 con un aparente período de 142 días terrestres y, a partir de este dato y suponiendo que la órbita es circular, calcular que se sitúa a unas 0,62 unidades astronómicas de la estrella.

Un artículo publicado recientemente en The Astrophysical Journal expone la información completa sobre estas mediciones.

Significado para la comprensión del sistema solar

Las observaciones continuas del sistema protoplanetario que vivió esta reciente colisión interna puede ayudar, según creen los investigadores de la Universidad de Arizona, a poner a prueba las teorías sobre la formación y el crecimiento de planetas como la Tierra en su evolución temprana. 

«Al observar los discos de escombros con polvo alrededor de las estrellas jóvenes, podemos mirar esencialmente hacia atrás en el tiempo y ver los procesos que pueden haber dado forma a nuestro propio sistema solar», dijo la profesora de Astronomía Kate Su, primera autora de esta investigación. En su opinión, al aprender qué efectos tienen las colisiones en estos sistemas, «también podemos tener una mejor idea de la frecuencia con la que se forman los planetas rocosos alrededor de otras estrellas «.

Aunque la HD 166191 es mucho más joven que el Sol, su tamaño es comparable con el que tiene nuestra estrella y ronda 1,6 masas solares.

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