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«Sabemos que estas sustancias migran a la comida que uno ingiere», asegura uno de los especialistas.

Los envases de alimentos utilizados por populares cadenas de comida rápida contienen sustancias químicas peligrosas para la salud humana, conocidas como sustancias perfluoroalquiladas (PFAS, por sus siglas en inglés), según muestra una investigación publicada por la revista estadounidense Consumer Reports el pasado 24 de marzo.

Las PFAS son compuestos fabricados artificialmente formados por cadenas de carbonos perfluoradas, que pueden acumularse tanto en el medio ambiente como en el cuerpo humano. Su presencia en el cuerpo puede conllevar consecuencias perjudiciales para la salud, incluidos problemas de bajo peso al nacer, un mayor riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer y la supresión del sistema inmunitario.

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«Sabemos que estas sustancias migran a la comida que uno ingiere», explicó Justin Boucher, ingeniero ambiental de la organización sin fines de lucro Food Packaging Forum. «Es una exposición clara y directa«, agregó.

Desde la década de los 1940, dichos compuestos fueron ampliamente utilizados en la fabricación de alimentos envasados, textiles, productos domésticos y la electrónica, entre otros, aunque su uso es cada vez menor a medida que activistas instan a restringir su uso. En respuesta a las demandas, ciertas cadenas de restaurantes y supermercados se han comprometido a reducir o prohibir el uso de PFAS en productos alimenticios.

Bolsitas para patatas fritas y otros envases

Sin embargo, un análisis de más de 100 productos envasados utilizados en ciertos restaurantes y supermercados, llevado a cabo por Consumer Reports, permitió detectar la presencia de PFAS en los envases resistentes a la grasa parecidos al papel o cartón, como bolsitas para patatas fritas o ensaladeras.

«Las PFAS estaban en determinados tipos de envases de cada cadena que hemos analizado», detallaron desde la revista. En concreto, la investigación se centró en varios restaurantes de comida rápida, entre ellos McDonald’s, Burger King y Chick-fil-A, así como otros establecimientos que promueven dietas más saludables como Cava y Trader Joe’s.

Entre las muestras analizadas por Consumer Reports, incluso aquellas utilizadas en las cadenas que se comprometieron a prohibir su uso, contenían rastros de las sustancias químicas, si bien su concentración fue más baja en comparación con los productos de otros comerciantes.

Desde la organización también recuerdan que, en muchas ocasiones, la presencia de PFAS en los productos puede deberse a una contaminación dado que dichas sustancias se hallan en muchos objetos fabricados para la industria.



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