El asteroide 5346, descubierto en el año 1981, y el asteroide 7593, ubicado por primera vez en el año 1992, recibieron recientemente el nombre de dos reconocidos uruguayos: Mario Benedetti y Félix Cernuschi

El asteroide 5346, descubierto en el año 1981, fue bautizado por estos días y su nombre es bien uruguayo: ahora se llama Benedetti, por el reconocido escritor uruguayo Mario Benedetti (1920-2009). La Unión Astronómica Internacional informó que, además, el asteroide 7593, ubicado por primera vez en el año
1992, recibió recientemente el nombre de Cernuschi, por Félix Cernuschi (1907-1999), quien fue un ingeniero, físico, matemático y astrónomo uruguayo.

¿Por qué le pusieron estos  nombres? ¿Cómo se puede sugerir uno para un asteroide que no lo tenga y quién lo puede hacer? ¿Qué criterios rigen para
bautizarlos y quiénes están a cargo de hacerlo? ¿Por qué se les pone un nombre años después de su descubrimiento? El País habló con el astrónomo Gonzalo
Tancredi para que responda a estas y otras preguntas que surgen al conocer la noticia de estos asteroides que desde ahora homenajean en la inmensidad del
espacio a estos dos uruguayos.

Tancredi forma parte, junto al astrónomo uruguayo Julio Fernández, del Comité de la Unión Astronómica Internacional (Working Group Small Body
Nomenclature) que es el que aprueba los nombres para los asteroides y explicó a El País cómo es es el proceso entre que se descubren estos cuerpos y se
los bautiza.

El uruguayo explicó que un asteroide es descubierto por un astrónomo o un conjunto de astrónomos, desde algún observatorio en alguna parte del mundo. Y que ese astrónomo o grupo de astrónomos reporta los datos al Centro de Planetas Menores (en inglés Minor Planet Center), donde se chequea que
efectivamente sea un cuerpo que no haya sido observado con anterioridad. Si es así, se le da el reconcomiendo al descubridor. “Luego de unos años de que
fue descubierto, juntando varias observaciones, el asteroide pasa a ser numerado. Primero se le da una designación provisional, que generalmente es el año del
descubrimiento más una serie de letras, y después de varias observaciones, que pueden pasar entre 6 y 8 años fácil, pasa a tener un número”.

Tancredi detalló que quien o quienes lo hayan descubierto pueden proponer un nombre. El grupo de trabajo puede rechazarlo o aceptarlo. Puede suceder
también, y de hecho sucede, que los descubridores no lo bauticen, y es entonces cuando se abre la posibilidad de que otras personas propongan nombres.
Sea como sea, las denominaciones tienen que cumplir algunos requisitos. En primer lugar tienen que tener un argumento, ya que lo que se busca es reflejar la diversidad cultural de la humanidad. No se aceptan nombres de políticos o militares en actividad o que hayan vivido en los últimos 100 años. Y no podrá ser tampoco el nombre propio del descubridor.

“Si bien la mayor parte de los asteroides son descubiertos por norteamericanos o europeos, la idea es que reflejen la diversidad cultural de la humanidad, por
eso hay nombres de muy diversas culturas, de diversos orígenes”, agregó Tancredi.

El nombre del asteroide 5346, que ahora es Benedetti, surgió de una propuesta realizada por docentes del liceo N° 58 Mario Benedetti. En el caso del asteroide 7593, el nombre de Cernuschi fue propuesto por la Sociedad Uruguaya de Astronomía y la Sociedad Uruguaya de Física conjuntamente.

María Magdalena Acuña, profesora de Astronomía del liceo Mario Benedetti, dijo a El País que el pasado sábado recibieron la noticia con gran alegría: “En
el liceo hace años que tenemos relación con la Fundación Benedetti y veníamos trabajando en la celebración de los 100 años del nacimiento del escritor”,
contó. Fue así que a los profesores de Astronomía del centro educativo se les ocurrió presentar la propuesta para que un asteroide se llamara Benedetti.
“Como parte de un proyecto de ciencia ciudadana, pero que además estaba involucrado con los 100 años del nacimiento del escritor, hicimos la solicitud.
Una profesora de Inglés nos ayudó con la traducción, una de Literatura con la reseña que había que escribir para hacerla, y contactamos a Julio Fernández
que fue quien los hizo la conexión con el grupo de trabajo que evalúa los nombres”.

El País



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