El «caos informativo» y la desinformación alimentan las tensiones internacionales y las divisiones en las sociedades, alertó este martes Reporteros Sin Fronteras (RSF) en la edición 2022 de su clasificación mundial de la libertad de prensa.

En total, el 73% de los 180 países que cada año evalúa la oenegé se caracterizan por situaciones juzgadas «muy graves», «difíciles» o «problemáticas» respecto a la libertad de los periodistas al desempeñar su trabajo.

Esta proporción es idéntica a la del año pasado, pero el número de países donde la situación es «muy grave» pasó de 21 a un récord de 28, entre los que están cuatro de América Latina: Cuba, Nicaragua, Honduras y Venezuela, junto a países como Rusia, Corea del Norte, Irán o Siria.

De Rusia (155º), RSF señala que la invasión a Ucrania fue preparada por una «guerra de propaganda». Solo ocho países -incluyendo Portugal y Costa Rica- presentan una «buena situación», frente a los 12 del año pasado.

RSF destaca una «polarización a dos niveles» entre países y dentro de estos, incentivada por «el incremento de la potencia de los circuitos de desinformación» en las sociedades democráticas y por el «control de los medios» en los regímenes autoritarios.

«La creación de un arsenal mediático en algunos regímenes autoritarios priva a los ciudadanos de su derecho a la información y contribuye a un aumento de las tensiones internacionales que pueden llevar a las peores guerras», señala el secretario general de RSF, Christophe Deloire.

Así, China (175º) «utiliza su arsenal legislativo para confinar a su población y aislarla del resto del mundo, especialmente en Hong Kong», que cayó en picada al pasar del puesto 80º al 148º en la clasificación, al aplicar una ley «draconiana» de seguridad para silenciar a los medios de comunicación críticos y encarcelar a los periodistas.

«Es la mayor caída del año, pero es totalmente merecida por los constantes ataques a la libertad de prensa y la lenta desaparición del Estado de Derecho en Hong Kong», declaró a la AFP Cedric Alviani, responsable de RSF para el este de Asia.

RSF explica que las sociedades democráticas se dividen a causa del aumento de medios de opinión «basados en el modelo de Fox News», la cadena favorita de los conservadores estadounidenses, y de la «extensión de los circuitos de desinformación, amplificados por la forma en la que funcionan las redes sociales».

– América Latina, asesinatos y agresiones –

En América Latina, RSF lamenta que los periodistas sigan informando en un entorno «cada vez más venenoso y tóxico».

«La desconfianza en la prensa, alimentada por la retórica antimediática y la banalización de los discursos estigmatizantes de los políticos», sobre todo en Brasil (110º), Cuba (173º), Venezuela (159º), Nicaragua (160º) y El Salvador (112º), «ha ganado más terreno», precisó.

«Estos ataques públicos, cada vez más visibles y virulentos, socavan la profesión y fomentan los procedimientos judiciales abusivos, las campañas de difamación e intimidación -sobre todo contra las mujeres- y el acoso en línea contra los periodistas críticos», subrayó.

Nicaragua, bajo el gobierno de Daniel Ortega, registró la mayor caída (-39 puestos), señaló RSF, que también consideró «preocupante» la situación en El Salvador con la «deriva autoritaria» del presidente Nayib Bukele.

La oenegé considera como «difícil» la situación de la libertad de prensa, además de en El Salvador, en Guatemala (124º), Bolivia (126º) y México (127º).

Con al menos siete periodistas asesinados en 2021, México sigue siendo el país más mortífero del mundo para la prensa y ocupa el puesto 179 de 180 en la clasificación de seguridad.

Dentro de los países con una situación «problemática», se encuentran, entre otros, Brasil, Ecuador (68º) y Chile (82º).

Por otra parte, en otras regiones del mundo, España, en el grupo de países con una situación «bastante buena», perdió tres puestos respecto a la anterior clasificación y ocupa el 32º de la lista.

En lo más bajo de la clasificación figuran China, Birmania, Turkmenistán, Irán, Eritrea y Corea del Norte; y en lo más alto, Noruega conserva el primer puesto por sexto año consecutivo, seguida de Dinamarca y Suecia.

RSF utilizó un nuevo método para elaborar su clasificación, basándose en cinco indicadores (contexto político, marco legislativo, contexto económico, contexto sociocultural y seguridad).

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