El chavo del 8 cautivó al público desde su primera aparición al aire, a inicios de los 70 (Foto: Archivo)
El chavo del 8 cautivó al público desde su primera aparición al aire, a inicios de los 70 (Foto: Archivo)

Roberto Gómez Bolaños es recordado como uno de los más importantes comediantes del siglo XX en Latinoamérica, y es que con sus personajes el mexicano pudo consolidarse en el gusto del público y su apodo Chespirito llegó a conocerse en todo el continente y más allá.

Escritor, guionista, productor y el actor creador de personajes tan reconocibles como “El Chapulín colorado”, “El profesor Jirafales”, “La Chilindrina”, “Los Caquitos”, “El Botija” y “Jaimito el cartero” hizo época con su propuesta televisiva y al paso de las décadas se convirtió en una de las estrellas más queridas por el público.

Fue a finales de la década de los 60 cuando Roberto Gómez Bolaños ya contaba con un escaparate en la pantalla chica para mostrar su talento en la comedia. Fue en Canal 8, cuya señal se transmitía a través de la XHTM-TV, donde el hombre fallecido en 2014 presentaba en capítulos de media hora Los supergenios de la mesa cuadrada, para dar paso después a Chespirito.

En la primera versión del programa presentado a través de la señal televisora de Eugenio García Sada, dueño de Teleproductora Independiente de México y presidente de Grupo Monterrey, se presentaron por primera vez al públicos los hoy súper famosos personajes “El chapulín colorado” y “El chavo del 8″.

La vecindad pasó de Canal 8 a Canal 2 (Foto: Archivo)
La vecindad pasó de Canal 8 a Canal 2 (Foto: Archivo)

Fue entonces cuando las aventuras del humilde niño y sus compañeros de vecindad se comenzaron a transmitir una vez por semana: a las 8 de la noche a través de Canal 8, por lo que en el imaginario del público, El chavo del 8 fue relacionado directamente con la sintonía del canal, pese a que más adelante el propio Chespirito explicó el origen del sobrenombre.

Y es que aparentemente el popular niño no vivía en un barril, sino que en verdad habitaba el número 8 de la vecindad, espacio que nunca salió al aire en la serie. Según el libro El diario del chavo del 8, escrito por Gómez Bolaños y publicado en los años 90, el personaje fue abandonado por su mamá en una guardería; tras ello escapó y fue así como llegó a la vecindad, donde habitó el departamento de dicho número.

Fue el 20 de junio de 1971 la primera vez que El chavo del 8 fue transmitido en la señal de Canal 8, donde los personajes encarnados por Florinda Meza, Édgar Vivar, María Antonieta de las Nieves, Rubén Aguirre y Carlos Villagrán se dieron a conocer y de inmediato atraparon al público con las situaciones presentadas en el programa, que normalmente se trataba de comedia de situación valiéndose del llamado “humorismo blanco”.

Chespirito y su compañía actuando en el estadio nacional de Chile, durante el gobierno pinochetista Foto: Twitter
Chespirito y su compañía actuando en el estadio nacional de Chile, durante el gobierno pinochetista Foto: Twitter

En 1972 el programa se convirtió en el más exitoso, logrando alcanzar altos niveles de audiencia para el canal. Fue un año después cuando Emilio Azcárraga Milmo, quien ya presidía el Canal 2 de Telesistema Mexicano, absorbió al Canal 8 para dar lugar al nacimiento de Televisa.

Fue así que todo el universo creado por Chespirito pasó del 8 al 2, con lo que comenzó una nueva campaña de publicidad para así darlo a conocer al público. En abril de 1973 se anunció la llegada de “El chavo”, pero los directivos de Televisa consideraron cambiarle el nombre a “El chavo del 2″, en consonancia con su nueva casa televisiva.

Televisa intentó cambiar el nombre del programa por una estrategia de publicidad (Foto: Archivo)
Televisa intentó cambiar el nombre del programa por una estrategia de publicidad (Foto: Archivo)

“El chavo que vale por dos. Porque el Chavo es tan bueno (…), ahora pasa por Televisa. Vea el nuevo Chavo del 2. Más travieso, simpático y ocurrente que nunca en la imagen sólida con proyección nacional. El chavo lo espera en el 2. El canal más importante del mundo de habla hispana”, fue parte de la promoción difundida entonces.

Se conoce que la decisión sólo quedó en el intento y finalmente el programa conservó su nombre original, con el que se ganó un nombre en la historia de la cultura popular latinoamericana.





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