La región del Donbás, que Moscú afirma querer liberar, es una zona industrial situada en el este de Ucrania, en el centro del conflicto  que libran desde 2014 las tropas de Kiev contra los separatistas prorrusos.

Estos grupos, que tienen el apoyo de Moscú, tomaron el control de parte de esta cuenca minera cuya población es mayoritariamente rusohablante y autoproclamaron dos «repúblicas populares» en Donetsk y Lugansk.

De las cerca de 6,6 millones de personas que vivían en el Donbás, según las estadísticas ucranianas, muchas huyeron, ya sea hacia otras regiones ucranianas o hacia Rusia.

Este éxodo se aceleró desde el inicio de la invasión rusa el 24 de febrero y actualmente no hay cifras fiables sobre la población que permanece el lugar.

El presidente ruso, Vladimir Putin reconoció el 21 de febrero la independencia de estos territorios, tres días antes de lanzar una invasión contra Ucrania, esgrimiendo entre las razones la protección de la población rusohablante, que afirma ser discriminada por Kiev.

Tras sufrir varios reveses, el ejército ruso anunció a finales de marzo un cambio de estrategia para centrarse en la «liberación del Donbás».

Desde entonces, Ucrania se prepara para una ofensiva contundente en la parte de la región que aún está bajo su control y los bombardeos se intensifican desde el lunes.

– Una zona minera y metalúrgica –

El Donbás es un territorio de cerca de 55.000 km2, lo que equivale a la superficie de Costa Rica, y  que agrupa a dos regiones ucranianas, la de Donetsk y la de Lugansk.

Durante siglos fue un territorio dividido entre los tártaros de Crimea y los cosacos ucranianos.

Su desarrollo económico se produjo en el siglo XIX durante el Imperio Ruso, y con el descubrimiento de los primeros yacimientos de carbón.

Esta región fronteriza con Rusia se extiende hasta el puerto de Mariúpol, un punto clave del conflicto que está bajo asedio.

En este territorio hay inmensas reservas de carbón y de metales, que fueron un núcleo estratégico de la industria durante la era soviética.

– Una fuerte identidad –

Hasta la guerra de 2014, la ciudad de Donetsk –la mayor del Donbás– era el principal centro metalúrgico de Ucrania.

Pese a que la región está muy urbanizada, las condiciones de trabajo en las fábricas y las minas de esta zona son muy difíciles.

La presencia de la alta cantidad de rusohablantes se debe al desplazamiento de trabajadores rusos después de la Segunda Guerra Mundial.

Esta herencia industrial y lingüística moldeó la identidad del Donbás, que después del colapso de la Unión Soviética y la independencia de Ucrania conservó fuerte vínculos económicos y culturales con Rusia.

Moscú justifica su apoyo a los separatistas afirmando que la población rusoparlante sufre discriminación, en particular después del movimiento proeuropeo del Maidán que llevó a la caída del presidente proruso Viktor Yanukóvich en 2014.

– El conflicto desde 2014 –

El conflicto entre las fuerzas ucranianas y los separatistas de Donetsk y Lugansk estalló en la primavera boreal de 2014, tras la caída de Yanukóvich y la anexión de la península de Crimea por Rusia.

Los acuerdos de Minsk, firmados en 2015 gracias a la mediación de Francia y Alemania, tuvieron como objetivo devolver la paz a la región.

Pero Kiev y los separatistas se acusan mutuamente de no haber respetado los pactos durante estos ocho años de guerra.

Ucrania y sus aliados occidentales acusan a Moscú de haber ayudado militarmente a los separatistas para atizar el conflicto que ha dejado más de 14.000 muertos.

La independencia de las «repúblicas» del Donetsk y Lugansk, proclamadas en 2014 tras celebrar un referéndum, no está reconocida por la comunidad internacional.

Después de que Donetsk pasara al control de los separatistas, la localidad de Kramatorsk –cuya estación de trenes fue bombardeada por misiles el 8 de abril dejando 57 muertos– se convirtió en la principal ciudad del Donbás bajo control ucraniano y hoy es el blanco principal de la ofensiva rusa.

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