¡Qué pena siento! Era una gran idea, crear un partido de la gente, para la gente, y que represente a la gente.

Pero Edgardo Novick lo destruyó, lo hizo pedazo, simplemente por su incapacidad para liderar un grupo humano.

Le quedó grande, no supo manejar un partido político y creyó que con solo tener dinero era suficiente.

Pero además, el dinero que invirtió lo hizo mal, mirando simplemente alimentar su ego, apostando a su figura.

Y Novick no tiene carisma, eligió mal y gastó peor.

Decenas de grandes carteles en la ciudad de Montevideo a la par del Partido Nacional por ejemplo, todos ellos con la gigante fotografía de Novick únicamente.

Se creyó rubio, alto y de ojos verdes; y nadie le dijo que era pelado, bajo y de ojos castaños.

Se rodeó muy mal de aplaudidores, que le decían todo que sí, y justamente, el partido de la gente, se olvidó de la gente.

Le pagó a Zubía para que vaya con él 120.000 dólares, mostrando de esa manera su ineptitud y falta de confianza en sí mismo.

Un mercenario (Zubía), y un pobre millonario (Novick), que se cruzaron en el camino por la figuración.

Gustavo Zubia un ventajero, que solo pensó en la plata, queriendo acomodarse y acomodar sus familiares en lugares de una lista sábana.

Edgardo Novick digno de lástima, tener que pagar para que se unan a él es la demostración más clara que sabía de sus propias limitaciones.

Es que Novick ya participaba y conocía el sistema político profesional y no pudo dejar de usar los mismos métodos de siempre.

La contratación de Rudy Giuliani fue la frutilla de la torta de Novick.

Un millón de pesos (quizás un poco más) para traer a un viejo impresentable chalatán de Estados Unidos que vino a hacer un negocio.

Lo estafó a Novick, como lo hizo con varios líderes de América, con el verso de terminar con la inseguridad en Sudamérica.

Lo trajo al Uruguay y lo llevó al Ministerio del Interior del Frente Amplio, algo inaudito, lo sentó con el enemigo.

Y Rudy Giuliani terminó diciendo que Bonomi venía haciendo las cosas bien, le salió el tiro por la culata.

Todos los que creímos que Novick era serio y que de verdad quería cambiar la forma de hacer política nos fuimos de su lado uno a uno.

Quedó solo con sus alcahuetes, y hace más de un año que el Partido de la Gente no es tal.

Ahora la Corte Electoral, como lo señalamos en solitario en varias oportunidades, le cortó los víveres.

No habrá más financiamiento de partido político, que cobró Novick durante un año y medio sin saber el destino de ese dinero, como tampoco los 11 millones de pesos que cobró por los 26.000 votos obtenidos, la gran mayoría del diputado Daniel Peña.

Y ahora viene lo peor para Novick, deberá hacerse una Convención, que la última se hizo en 2019, y nombrar nuevas autoridades.

¿Estará Novick en esas autoridades o la convención lo dejará afuera de su propio partido?

¿No querrá terminar Novick con esta aventura y se va solo?

Lo cierto que el presidente de la República hasta ahora, sigue usando a Novick para que haya un quinto partido de la coalición multicolor, sin importarle (lo sabe perfectamente) que el Partido de la Gente no existe, no funciona, y no tiene representación, más allá que la banca de Daniel Peña.

La plata de la ley de financiación de partidos políticos es un verdadero disparate votado por los propios políticos que la usufructúan.

Reitero, era una idea maravillosa, que lamentablemente fue destrozada por una sola persona, Edgardo Novick.

Yo no creo que Novick se haya quedado con dinero, decir eso es una barbaridad, ahora lo están castigando en las redes sociales con el dinero, no es así.

Simplemente a Novick se le fue de las manos todo esto, no supo y creyó que sabía.

Creyó que el partido político era una más de sus múltiples empresas.

Mientras tuvo a Guillermo Facello que fue quién le armó todo el partido, había cierto orden, Se sabía a donde iba al barco, pero cuando Novick quiso ser el conductor, quedó a la deriva.

Esperamos a ver qué ocurre, pero ya sabemos que hay movimientos de los convencionales, y tomar las riendas del partido.

Ojalá que llegue gente a manejar el Partido de la Gente, que retome la idea inicial, que era excelente.

Pero sin Novick por supuesto.



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