Montevideo Portal
La tradicional misa que el cura Juan Andrés Verde, conocido como el Gordo Verde, celebró el pasado 31 en Playa Verde acarreó polémica entre los vecinos de la zona, quienes acusaron al sacerdote de no contar con el permiso de la Intendencia de Maldonado y tampoco de la Prefectura.
Ante esto, los lugareños optaron por hacer una carta y enviarla a la Junta Departamental antes de que llevara adelante la misa.
Por su parte, Verde dio a Montevideo Portal su versión sobre lo acontecido y aseguró que, antes de la celebración, se acercaron a él un vecino junto a su hijo para increparlo “de manera poco amistosa”.
Manifestaron “un profundo malestar por el carácter religioso del encuentro alegando que ‘las dunas estaban en recuperación’”. En ese contexto, según la apreciación del cura, se llegó a expresar “me chupa un huevo la misa”, frase que luego provocó las disculpas de la persona que la dijo.
“La situación evidenció una confusión entre la sana laicidad —que supone convivencia y respeto— y una actitud de intolerancia religiosa”, añadió Verde.
El otro punto en el que hizo hincapié el cura fue en que la concurrencia fue superior a la esperada, lo que implicó que muchos cristianos llegaran de Artigas o departamentos del norte de Uruguay. “Muchos de ellos están veraneando en la zona, así como extranjeros visitantes, todos con enorme ilusión y espíritu de encuentro”, sostuvo.
Los vecinos indicaron que el cura había esquivado la consulta sobre la autorización para hacer el evento. Esto no fue así e indicó que agradeció “la observación”. “Para el próximo año, procuraré contar con los permisos que eventualmente correspondan, ya que este año no advertí la necesidad de los mismos”, indicó.
“Hasta donde tengo entendido, las playas son espacios públicos y, más que autorizaciones formales, suele requerirse coordinación con Prefectura, lo cual reconozco que no realicé. No soy especialista en el tema y puedo estar equivocado”, reconoció, y volvió a insistir en el aspecto de la concurrencia, dado que a su entender fue un factor clave, al punto de que “las hostias resultaron insuficientes”.
Verde aseguró que se comunicó con Arquímedes Manta, presidente de la Comisión de Vecinos de Playa Verde, quien se mostró sorprendido con la reacción “del vecino mencionado”. “Me confirmaron que no existió ninguna notificación formal de la comisión. Los miembros que recorrieron la zona constataron que todo se encontraba en perfectas condiciones, salvo dos carteles que ya se hallaban caídos desde hacía varios días”, añadió.
El cura también comentó que el vecino le dijo: “¿Por qué no te vas a Punta del Este a hacer tus misas?”. “Desde muy chico frecuento Playa Verde, Las Flores y Bella Vista. Siempre los consideré lugares sencillos, accesibles y familiares, donde nadie se siente excluido y todos pueden sentirse parte”, indicó.
En el intercambio con los vecinos, el cura contó que “no faltó quien insinuara que las increpancias fueran de carácter político”. Sin embargo, consideró que no es así y contó que ha recibido mensajes de apoyo, entre los que destacó el de la exvicepresidenta Lucía Topolansky.
Por último, consideró que lo sucedido es por una “falta de tolerancia religiosa”. “Faltó, en este caso, la capacidad de convivir con la diferencia sin perder el respeto, aun cuando algo no me guste, no lo comparta o no lo entienda del todo. La tolerancia no nace de pensar igual, sino de reconocer que el otro vale, incluso cuando piensa distinto”, dijo.
“Como cura, pato criollo, no respondo con enojo ni con confrontación, pero intento con mis fortalezas y debilidades seguir los pasos de Jesús. Él nunca obligó a nadie a creer, pero tampoco dejó de anunciar el amor del Padre en las plazas, en los caminos y a la orilla del lago”, concluyó.
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