Sin duda que con los acontecimientos de PLUNA y luego ANCAP, que más allá de los miles de millones de dólares que le cuestan al país nada ha cambiado, los uruguayos seguimos indefensos ante las burradas de quienes gestionan y administran los dineros públicos y a merced de los corruptos que están involucrados en todas estas maniobras delictivas que parecería la justicia no ve o no quiere ver.

Los que tenemos algunos años, estas cosas no nos asombran porque ya han pasado cosas  iguales o similares en otras épocas.

Recordamos perfectamente bien cada una de las acciones tomadas por el sistema político y los presidentes de turno.

Nada es nuevo, todo esto ya ocurrió en otras oportunidades, lo que ocurre, es que la mediocridad de muchos uruguayos analiza la situaciones midiendo cuál fue menos mala y por ahí llegan los comentarios tristes y desesperanzadores.

Recuerdo con absoluta claridad la venta del Banco Comercial en 1990 a dos delincuentes como José y Carlos Rhon, que son los mismos señores que en el 2002 estafaron a miles de ahorristas uruguayos.

Recuerdo perfectamente en septiembre de 1990 cuando nos despertamos y los titulares de los diarios y los informativos de la televisión nos hablaban de los atracos a los Bancos, a las grandes superficies comerciales, a los peajes y la llamaron POLIBANDAS porque estaban integrados por policías que estaban en actividad.

Hoy nos preguntamos quién robó el Casino Carrasco, los peajes, el Banco Itaú y la Tienda Inglesa recaudando millones de dólares que nunca más se supo.

Recuerdo en noviembre de 1990 cuando el Dr. Alberto Zumarán denuncia públicamente a 14 jerarcas del gobierno del Dr. Lacalle del partido Nacional por implicancias con la dictadura.

Ocurre que la memoria corta de los uruguayos aún sigue hablando de una dictadura militar, cuando en realidad la dictadura fue iniciada por civiles, potenciadas por militares y manejada por urbanos en forma encubierta.

En 1991 había comandos que colocaban bombas a dirigentes del Frente Amplio y a Julio María Sanguinetti como también en la Facultad de Arquitectura.

Lo que impactó fue para todos en 1991 cuando se remata la histórica empresa ONDA.

Siempre hubo joda en nuestro país, y siempre el sistema uruguayo político gozó de gran libertinaje.

Recuerdo en junio de 1991 cuando el gremio de la UTE descubre una estafa en el ente por un millón y medio de dólares.

Como no estaba el Frente Amplio, los partidos Blancos y Colorados se mataban entre ellos y el 16 de junio de 1991 el ex presidente Julio María Sanguinetti declara en la prensa que el gobierno de Lacalle no tiene una conducción económica clara por falta de inteligencia.

Es que estaba  preparando ya su segundo mandato y se había transformado en el paladín de la justicia.

Tanto Sanguinetti como Lacalle destruyeron el país y nuestra economía, ambos son responsables con una manga de sinvergüenzas que eran el entorno del cinismo político de la época.

Hace poco tiempo debimos soportar cómo la impunidad hacía que el Dr. Tabaré Vázquez como presidente de la República, violando todas las normas vigentes constitucionales y éticas, decreta un perdón para sus amigos dueños de los laboratorios multinacionales de casi un millón de dólares impuesta por su manejo comercial ilegal e inmoral.

Ese decreto luego de pasar muchos años, muchos juzgados, fue declarado inconstitucional por parte del Tribunal de lo Contencioso Administrativo.

Ahora parece asombrarnos lo que ha pasado con ANCAP, pero en agosto de 1991 quien era director del Banco Central del Uruguay en representación del partido Colorado el contador  Ricardo Lombardo declaró textualmente:  

“El Estado vendió el Banco Comercial pero en lugar de recibir dinero tuvo que pagar dos millones de dólares”.

También el Frente Amplio con la administración de Sendic en ANCAP vendió empresas que ANCAP había puesto en Argentina bajo la dirección del economista Eduardo Ache y no recibió un solo peso, se hizo un simbólico traspaso por valor de 1 dólar en forma simbólica, cuando ANCAP había invertido más de 200 millones de dólares.

Estuvimos hablando de la violencia en el fútbol y es el ministerio del interior quien resuelve si empiezan o no los campeonatos en dónde se juegan, hasta los horarios resuelve quien no tiene nada que ver con el fútbol.

Pero en octubre de 1991 surge la violencia en el fútbol, por primera vez en nuestro deporte hay tres heridos de bala, fue en el Estadio Centenario en un encuentro entre River y Peñarol.

Ya estamos acostumbrados los veteranos, que siempre vivimos analizando las situaciones a recordar casos similares.

En febrero de 1992 Ignacio de Posadas  nuevo ministro de economía hace un anuncio en cadena de radio y televisión pidiendo un pálido sacrificio para no caer en el abismo y anuncia 14 nuevas medidas tributarias, 14 nuevos impuestos para los uruguayos con el claro propósito de salvar al Uruguay de caer al peor de los abismos de la historia.

Siempre faltan medicamentos en los hospitales, siempre se rompieron las viejas ambulancias, siempre faltó un traumatólogo en el hospital, siempre hubo falta de anestesistas, es la vieja y nueva historia del sistema político uruguayo que ha llegado a tocar los fondos inimaginables en materia económica, financiera y moral.

Los uruguayos tienen que comprender que el responsable de todas estas situaciones que nos vienen acompañando desde hace decenas de décadas es simplemente el manejo indebido e inmoral además de delictivo de un sistema político uruguayo que ha sido hereditario y siempre nos ha llevado a las peores situaciones.

La prueba contundente de lo que estamos diciendo es el crecimiento indecente de la deuda externa a la cual nos han condenado.



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