El régimen de Maduro embargó el diario El Nacional tras denuncias hechas por Diosdado Cabello
El régimen de Maduro embargó el diario El Nacional tras denuncias hechas por Diosdado Cabello

El régimen de Nicolás Maduro embargó este viernes el edificio del diario El Nacional en Venezuela. La sede del prestigioso medio de comunicación, ubicada en la urbanización Los Cortijos, al este de la ciudad de Caracas, fue tomada por funcionarios civiles y militares que responden a las órdenes de la dictadura chavista.

La acción se concretó como parte de una denuncia hecha por el dirigente socialista Diosdado Cabello, por presunto “daño moral”.

Cabello arremetió contra el periódico en el año 2015. luego de que El Nacional y otros diarios nacionales e internacionales, replicaran reportes de medios españoles que lo vinculaban con el narcotráfico y al denominado Cartel de los Soles.

Las demandas, del también vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), se interpusieron contra los diarios ABC en España, quien hizo originalmente la investigación y la publicación, así como The Wall Street Journal en Estados Unidos. Ambos países desestimaron las denuncias, pero en Venezuela, por obvias razones dictatoriales y autoritarias, sí prosperaron contra los medios locales que fueron multados en su momento.

Sin embargo, para el régimen esto no fue suficiente, sino que encontraron una siniestra oportunidad para sacar del camino a uno de sus principales enemigos, la libertad de expresión. Además, era el chance perfect para concretar una de las acciones favoritas de los socialistas, hacerse por la fuerza de los bienes ajenos.

Por este motivo, en 2018, el entonces miembro de la espuria Asamblea Nacional Constituyente Pedro Carreño, informó que un tribunal de Caracas falló a favor de Cabello y ordenó a El Nacional pagar 1.000.000.000 bolívares -unos 12.500 dólares a la tasa de cambio de la fecha- como indemnización.

El dirigente chavista, Pedro Carreño
El dirigente chavista, Pedro Carreño

Aunque pueda sonar absurdo, es una realidad. Diosdado Cabello, uno de los personajes más infames no solo del chavismo, sino de toda la historia venezolana, quien se ha dedicado durante toda su carrera a descalificar, insultar, perseguir, ofender y arremeter contra todo aquel que se manifieste en contra del régimen socialista que él representa, ahora estaba exigiendo ser indemnizado por “daños molares” hacia su persona.

Si no pagas en efectivo, tenemos que ejecutar los bienes para resarcir los daños porque yo sí tengo moral”, le dijo Cabello al presidente de El Nacional, Miguel Henrique Otero, durante su programa semanal “Con el mazo dando”, que emite en el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV) y desde donde, abusando de su poder, ataca a todo aquel que lo critique.

Diosdado es el hombre que tiene más poder en Venezuela… Controla los tribunales, el aparato del Psuv, la represión, los ingresos porque su hermano controla los impuestos y además, es la vocería porque tiene un programa todos los miércoles donde tira todas las líneas agresivas. O sea que tiene el poder. Maduro tendrá los ministros, los cubanos, las FARC y el ELN, pero el poder real lo tiene Diosdado Cabello. Esa es la realidad”, señaló Otero en entrevista con Infobae.

Fue así, como el pasado mes de abril, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que responde a los intereses de Nicolás Maduro, ordenó a El Nacional pagar más de 13 millones de dólares a Cabello, de lo contrario, el número dos del chavismo podría decretar la ejecución forzosa del fallo a través de una “medida de aseguramiento” de las instalaciones del medio, lo cual se concretó el pasado viernes.

Para el periodista y presidente de El Nacional, la media se trata más de “una expropiación encubierta” que de un embargo, el cual calificó de “proceso ilegal que ha violado todo lo que es el debido proceso”.

Y es que si se hace una comparación con otras medias que se han realizado en el pasado contra los medios, como es el caso emblemático del canal Radio Caracas Televisión (RCTV), cuando en el año 2007, el fallecido ex presidente Hugo Chávez, amenazó con cerrarlo diciendo “no habrá nueva concesión para ese canal golpista de televisión… ya está redactada la medida, así que vayan preparándose, apagando los equipos”. En esa oportunidad, se realizó una expropiación y el estado tomó control de la señal y las antenas del medio.

Esta es una nueva modalidad porque, por ejemplo, cuando ellos cerraron Radio Caracas Televisión al principio del gobierno de Chávez lo expropiaron e hicieron un canal del estado. Y aquí es expropiar el diario El Nacional para entregárselo a Diosdado Cabello para su fruto personal”, denunció Miguel H, Otero.

Miguel Henrique Otero, presidente de El Nacional
Miguel Henrique Otero, presidente de El Nacional

Cuando el cierre de RCTV, los activos del medio siguieron estado en manos de los dueños, lo que les permitió seguir transmitiendo durante un tiempo a través de señal por cable, satelital e internet, hasta que el chavismo buscó nuevas excusas para eliminarlos definitivamente de las pantallas.

Hoy en día RCTV opera como una productora de contenidos, pero no puede transmitir su señal a los hogares venezolanos.

En el caso de los diarios impresos como El Universal y Últimas Noticias, el chavismo logró presionar a sus dueños hasta forzar la venta de los medios para ponerlos en manos de nuevos “propietarios” que responden a los intereses del régimen, logrando cambiar la línea editorial de los otrora periódicos críticos al poder, para convertirlos en espacios para la propaganda chavista.

Lo mismo ocurrió en el canal de 24 horas de noticias, Globovisión, el cual bajo las constantes amenazas y presiones de la dictadura a sus antiguos dueños, quienes tuvieron que venderlo y huir al exilio, terminó cayendo en manos afines al chavismo, como es el caso de Raúl Gorrín, un empresario que se encuentra sancionado por el gobierno de los Estados Unidos, al estar señalado de cometer actos de corrupción y sobornos.

Los muy pocos medios privados que quedan en Venezuela, siguen sobreviviendo bajo a la amenaza de sanciones, multas e incluso de dejarlos fuera del aire como se hizo con RCTV, a través de la no renovación de las concesiones para el uso del espectro radioeléctrico que está bajo el control del Estado y que es administrado por la Comisión Nacional de Telecomunicaciones de Venezuela (Conatel), un ente con el que el chavismo persigue y censura la libertad de expresión.

Trabajadores de RCTV, protestan en contra del cierre del canal
Trabajadores de RCTV, protestan en contra del cierre del canal

El caso de El Nacional marca un nuevo hito en cuanto a los procedimientos que implementa el chavismo para contrarrestar la libertad de prensa, el derecho a la información y los medios independientes en el país, porque no solo se tratar de la clausura forzosa de un periódico, sino que además se trata de la toma por la fuerza de sus activos, para el uso de un personero particular de la dictadura.

Esta no es la primera arremetida que padece El Nacional por parte del régimen socialista. Las rotativas se detuvieron tras dos décadas de duro enfrentamiento con los gobiernos del fallecido Hugo Chávez (1999-2013) y Nicolás Maduro, a lo largo de las cuales decenas de medios desaparecieron.

Para el año 2013 el periódico enfrentó graves problemas, cuando el régimen creó una corporación que monopoliza la importación y venta de papel para prensa.

Más de la mitad de los 134 periódicos que circulaban entonces en Venezuela dejaron de imprimirse, según la ONG Espacio Público, defensora de la libertad de prensa.

Los medios audiovisuales no han sido ajenos a lo que el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) tilda de “escalada” contra la libertad de expresión. En 2017 salieron del aire 52 radios y ocho canales de televisión, entre ellos CNN en Español.

Incluso desde 2014, el sitio web de Infobae está censurado en Venezuela por órdenes del régimen, y los ciudadanos en el país no pueden informarse a través del medio.

Buscando sobrevivir, El Nacional recibió donaciones y préstamos de papel del Grupo de Diarios de América, que incluye, entre otros, a La Nación (Argentina), O Globo (Brasil) y El Mercurio (Chile).

El Nacional, que llegó a tener 72 páginas en cinco cuerpos y varias revistas, había reducido sus ediciones a 16 páginas y limitado su circulación a cinco días a la semana. Ahorrando papel, el tiraje bajó a unos 5.000 ejemplares diarios frente a los 250.000 que registró en 2014 los fines de semana.

última versión impresa de El Nacional
última versión impresa de El Nacional

La última edición impresa del diario El Nacional circuló el viernes 14 de abril del 2018. La falta de papel, las presiones políticas y la devastación económica sacaron de la calle a este referente de la prensa venezolana con 75 años de historia.

“Ahora el diario es una web. Ellos nos cortaron el suministro de papel hace dos años. Y pudimos alargar esa agonía un año más porque nos dieron papel algunos periódicos. Pero en un momento dejamos de imprimir y pasamos a ser web. Ahora la web la podemos hacer en Filipinas. Una cosa es una rotativa y otra una web”, dijo Miguel H. Otero.

“Es una cosa medieval. Él (Cabello) dice que va a montar una escuela de periodismo, que va a utilizar la rotativa para hacer un periódico de él, que se va a llamar ´Con el mazo dando´”, continuó Otero.

Esa ha sido la excusa más reiterada que ha planteado el segundo del chavismo para apropiarse de la sede del periódico, crear una “universidad” donde se formen “periodistas”. “El Nacional tiene un edificio sede extraordinario para una universidad. Apenas tenga la sentencia, me dicen dónde firmar para entregar el edificio para la Universidad Internacional de la Comunicación que anunció nuestro presidente Nicolás Maduro”, sentenció Cabello.

Esto último es un absurdo total, porque es evidente que una “universidad” que sirva para la “formación” de supuestos “periodistas” por parte de un régimen que censura la crítica, persigue a comunicadores independientes y expropia a los medios privados, más que una “universidad de comunicación”, instaurará un centro de ideologización y propaganda del socialismo de siglo XXI.

SEGUIR LEYENDO:





Fuente