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Yoon Suk-yeol trabajará desde el edificio del Ministerio de Defensa y no desde el sitio al que definió como «símbolo del poder imperial».

El nuevo presidente de Corea del Sur, Yoon Suk-yeol, quien asumió el cargo el 10 de mayo, se convirtió en el primer mandatario desde la fundación del país en 1948 en mudar su oficina fuera de la tradicional Casa Azul, un complejo aislado ubicado al pie del monte Bukak, en el centro de Seúl, lo que generó críticas de parte de sectores políticos y de la población.

Ya durante la campaña Yoon había definido al lugar como un «símbolo del poder imperial», por lo que al verse como un «presidente del pueblo», cumplió su promesa y se trasladó al edificio del Ministerio de Defensa.

Por este motivo recibió varias críticas, incluso de su predecesor, Moon Jae-in, quien aseguró que se trata de una decisión apresurada y que representa una potencial amenaza para la seguridad. Sus seguidores conservadores también cuestionaron la medida debido al costo económico que tiene, en momentos en que el nuevo jefe de Estado prometió trabajar para reactivar la economía.

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Opiniones divididas

Además de decidir trabajar en otro edificio, Yoon afirmó que la Casa Azul debe estar abierta al público, como una muestra de su compromiso con una presidencia más abierta y democrática.

Finalmente, la tradicional residencia abrió sus puertas a la población y allí los visitantes manifestaron su impresión al respecto. «Desde que era joven, este lugar ha sido un símbolo de poder», manifestó un hombre, agregando que «hace unas décadas» ni siquiera se le podía «echar un vistazo» al lugar. «De repente se lo han dado a los ciudadanos, así que es un poco abrumador», agregó.

Otra persona celebró que la Casa Azul haya «retornado a los brazos de la gente». Tras destacar el «valor cultural» del sitio, al que definió como «uno de los edificios más hermosos de Corea», manifestó su deseo de que la gente pueda visitarlo para «aprender sobre la historia del país y los anteriores presidentes».

No obstante, no todos fueron elogios, ya que uno de los visitantes cuestionó el dinero empleado para montar el nuevo lugar de trabajo del presidente y estimó que lo que busca Yoon es «mostrar que está cumpliendo su promesa desde el primer día». «Espero que cumpla las otras promesas y cuide bien del país durante estos tiempos difíciles», expresó.

El complejo en el que se encuentra la Casa Azul tiene 250.000 metros cuadrados e incluye varias dependencias además de la oficina y la residencia presidencial. El nombre deriva de las 150.000 tejas azules con las que fue construido el techo del edificio principal, que fue terminado en 1991. Sus terrenos albergan más de 50.000 árboles de 180 especies.

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Este sitio tiene más de 1.000 años de antigüedad, ya que en él hubo instalaciones del palacio real durante la dinastía Goryeo, que se extendió del 918 al 1392. Incluso, sirvió como residencia oficial del gobernador general japonés durante la ocupación que ocurrió entre 1910 y 1945.

Polémica por los chamanes

El jefe de Estado surcoreano también se vio obligado a desmentir que la decisión de mudarse tenga relación con el consejo de chamanes vinculados a su campaña electoral. Esos consejeros espirituales aparentemente cumplían un rol importante en su actividad política.

En respuesta, Yoon debió afirmar que esa versión fue lanzada por sus oponentes para desacreditarlo. «El Partido Demócrata parece estar más interesado en los chamanes que yo», respondió.





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