Tras varios días de violentas manifestaciones, el presidente de Sri Lanka, Gotabaya Rajapaksa, debe nombrar este jueves un nuevo primer ministro con la esperanza de salvar la economía de un país al borde del colapso, declaró a AFP un alto responsable.

«La prestación del juramento debe tener lugar hoy (jueves), a menos que haya un contratiempo de último minuto», declaró este alto funcionario cercano al presidente.

Ranil Wickremesinghe, de 73 años, se vislumbra como el elegido para ocupar un cargo que ya ha ejercido en cinco ocasiones desde 1993 y tratar de formar un «gobierno de unión» con el respaldo de todos los partidos parlamentarios.

En su primer discurso al país tras el estallido de las protestas, el presidente de 72 años, con amplios poderes y el control de las fuerzas armadas, prometió la constitución de un gobierno de unidad en las próximas jornadas.

El cargo del primer ministro está vacante desde el lunes con la dimisión de su hermano y expresidente, Mahinda Rajapaksa, después de enfrentamientos mortales entre los simpatizantes del clan familiar con manifestantes opositores.

El principal partido opositor SJB había sido invitado a dirigir el gobierno, pero su líder Saith Premadasa se negó a hacerlo bajo la autoridad del presidente, a quien exige la dimisión.

Sin embargo, una docena de diputados del SJB accedieron a respaldar a Wickremesinghe, considerado un reformista prooccidental y partidario del libre intercambio.

El país se vio sacudido por protestas esta última semana que dejaron nueve muertos y más de 225 heridos y llevaron a la imposición de un toque de queda que se levantó temporalmente este jueves para permitir a la población reabastecerse.

La isla de 22 millones de habitantes al sur de India sufre desde hace meses escasez de alimentos, carburante y medicamentos y en abril se declaró en suspensión de pagos de su enorme deuda exterior valorada en 51.000 millones de dólares.

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