El diputado Gustavo Olmos, promotor del proyecto, confesó que la idea surgió luego de que el diputado leyó el artículo que se llama «El teorema del papel higiénico», del economista Fernando Esponda, donde se analizaban este tipo de situaciones. “Ahí decía cómo facilitaría si el precio estuviera disponible”, dijo el diputado.

“La Comisión de Industria tomó ahora una nota que salió en El País sobre las compañías que mantienen precios, pero reducen el contenido de los envases y se tomó el tema del proyecto de nuevo”, agregó Olmos.

Agregó que a veces uno piensa que comprando más unidades de un proucto, el precio será más bajo, y eso no suele ser así

 

El proyecto

El proyecto de ley dispone que los establecimientos alcanzados deben exhibir el precio por unidad de medida equivalente de aquellos productos alimenticios, de higiene o de uso doméstico que puedan ser ofrecidos en presentaciones de distintas medidas.

Esto signifca que, para los productos que se suelen comercializar por masa, se deberá indicar cuál es el precio por kilogramo; para los productos que se suelen comercializar por longitud, se deberá indicar a cuánto equivale el precio por metro; en los productos que se comercializan por volumen se deberá indicar el precio por litro; y en caso de los productos que suelen comercializarse por unidad, y siempre que no se dificulte la comparabilidad, se deberá indicar en unidades de producto.

Los precios de venta y por unidad de medida deben ser exhibidos de forma conjunta, deben ser inequívocos, fácilmente identificables y claramente legibles.

El proyecto pretende contribuir a que los consumidores tomen una decisión mejor informada, donde exista mayor transparencia de precios.

Se encuentran comprendidos por esta exigencia: los establecimientos comerciales de grandes superficies, los establecimientos comerciales en los que se vendan artículos alimenticios, de higiene personal o de uso doméstico, que cuenten con dos o más cajas fijas habilitadas para recibir pagos, o que operen tres locales o más bajo una misma marca o nombre comercial en el territorio nacional y canales de comercio electrónico en los que se vendan algunos de los artículos recién mencionados.

 

Teorema del precio unitario del papel higiénico

El artículo de Fernado Esponda relata el estrés de un consumidor frente a la góndola al intentar comprar papel higiénico y tener que dividir el precio por la cantidad de rollos. En este caso 4 rollos valen 80 pesos, o sea que da 20 pesos el rollo de 30 metros, pero otro tiene rollos de 50 metros. Y otro tiene un rollito adentro del rollo de cartón, un minirrollo. Entonces tendría que dividir por la cantidad de rollos y de metros. Además hay simple hoja y doble hoja.

Como propuesta de solución general del problema, Esponda sugiere que los supermercados agreguen en la etiqueta la división de los dos numeritos, eso que en el mundo se llama “precio por unidad”.

La obligación de presentar al público el precio por unidad está regulado en varios países del mundo. Estados Unidos fue pionero con la Ley de Precios Unitarios para Establecimientos Minoristas del Estado de Massachussets de 1970. A nivel europeo, según Directiva 98/6/CE del Parlamento Europeo, se exige la indicación, junto al precio de venta, del precio por unidad de medida. En Colombia la exigencia la impuso la Superintendencia de Industria y Comercio, en su circular 7 del año 2017; en Chile lo estableció el Decreto Supremo 229. Cruzando el charco, la ley 4.827 de Buenos Aires exige la presentación a los consumidores de esta información.

Todo esto fue tomado en la exposición de motivos del proyecto presentado por el FA.

Para que el precio unitario no quede escondido, dice Esponda, “el precio de venta y el precio por unidad de medida deberán ser: inequívocos, fácilmente identificables y claramente legibles, situándose en el mismo campo visual y visibles por el consumidor sin necesidad de que este tenga que solicitar dicha información.”

No obstante lo anterior, no será necesario indicar el precio por unidad de medida cuando este sea idéntico al precio de venta.

Sencillo.

 

Mismos precios, pero menos contenido

En la nota publicada por el diario El País, el 1º de octubre pasado, se señala que a través de un sondeo se comprobó que algunas categorías del surtido familiar bajaron el gramaje en empaques.

La explicación es que los insumos para la elaboración aumentaron los costos y reducir un poco el gramaje fue la estrategia elegida para hacer los productos más asequibles para los consumidores, desde el punto de vista económico, según explicaron empresas que tomaron esa decisión, consultadas para este informe.

Aunque la reducción de gramaje no siempre representa ahorro para las empresas. A veces logran bajar determinados costos, mientras se elevan otros, pero al consumidor le significa poder seguir comprando el producto.

La nota recuerda que a mediados de 2017, por ejemplo, la prensa europea daba cuenta de la profundización del fenómeno de reducción de gramaje en golosinas, refrescos y papelería, como forma de evitar subir precios en pleno brexit.

 



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