Días atrás el árbitro de la Liga de Tacuarembó que iba a impartir justicia en el choque entre San Eugenio de Artigas y Central de San José por la Copa de Clubes A, Sergio Martínez, recibió dos llamados de personas identificadas con el equipo artíguense, quienes pretendían sobornar al colegiado para que favoreciera al conjunto «santo».

Esta situación está plenamente confirmada, debido a que Martínez informó al ejecutivo de la Organización del Fútbol del Interior (OFI), que pasó la denuncia al Tribunal de
Penas, pudiendo existir sanciones severas para San Eugenio.

Según supo El Avisador una de las comunicaciones que recibió Martínez provenían de un integrante del cuerpo técnico del equipo artíguense, quien pretendía abusar de su
amistad con el árbitro de la Liga de Tacuarembó, pues ambos habían compartido vestuario, cuando Martínez aún era golero.

La restante charla habría sido con un allegado a la comisión de San Eugenio, que aseguró que el dinero iba a ser depositado, siempre y cuando Martínez ayudara al elenco blanco, encontrándose con la respuesta negativa del juez rochense.

Pensamos que el equipo local puede usar distintas artimañas para hacer sentir incómodo a su rival, pero nunca procurar sobornar un árbitro, ya que a ese límite no se puede
llegar, pues es totalmente antideportivo, además de ser una actitud sumamente deshonesta.

Naturalmente que este tema mostró claramente que Martínez es una excelente persona, habiendo dejado en claro su profesionalismo y valores.

Lo cierto que San Eugenio quedó eliminado, pues perdió ante Central de San José por 3 a 2, no descartándose que al mismo tiempo sea descalificado de la Copa de Clubes 2022, a raíz de los hechos mencionados.

Al mismo tiempo por estas horas la directiva de San Eugenio viene analizando los pasos a seguir en la defensa que realizará en OFI, habiendo sostenido en un comunicado que las presumibles llamadas a Martínez no fueron oficiales del club, dado que ningún directivo se comunicó con el colegiado.



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