Un caso muy raro ocurrió en la financiera COSSAC en su sede central de la calle Río Negro entre Colonia y 18 de julio en pleno centro de Montevideo.

Al parecer, todo comenzó cuando se escuchó un ruido en una pared lindera, como que estaban haciendo un boquete.

Esto llevó, ya con la empresa cerrada al público a realizar una exhaustiva revisión.

En uno de los recovecos alejados de la vista de los empleados, se encuentran visiblemente escondidas tres armas de guerra. Dos fusiles y una ametralladora de las que usan los paracaidistas.

La sorpresa fue muy grande y después de algunas dudas y presiones, se resolvió dar parte a la policía que concurrió al lugar.

Las armas fueron incautadas, la ametralladora tenía limados los números.

¿Cómo es posible que esto ocurra?

Un ex funcionario memorioso me dice que en su momento hace unos años a quién ocupaba la presidencia de Cossac lo procesaron justamente por tener en su poder en forma ilegal armas de guerra.

Algunos piensan que puede ser él que las escondió hace años y nunca se había llegado a encontrarlas.

Otros piensan que nada tiene que ver, y que hay que investigar a las autoridades actuales de la Cooperativa de Ahorro y Crédito.

Lo curioso es que esta información nunca salió a luz, no es todos los días que armas de guerra de dudosa procedencia aparecen en un local comercial escondidas.

¿Será que la cooperativa pone publicidad en muchos medios y por eso logra el silencio de los reporteros?



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