El legislador dijo que pudiendo producir madera de primera, en Uruguay «simplemente nos conformamos con producir madera para celulosa».
por Hebert Dell’Onte

La semana pasada la Comisión de Ganadería de la Cámara de Diputados visitó el establecimiento Abuelita, ubicado sobre la ruta 5 en el departamento de Tacuarembó, cuyo titular es el productor ganadero y sil-vopastoril José Dutra da Silveira.
La iniciativa de la invitación fue del Ing. Gustavo Garibotto para que los legisladores pudieran conocer y ver el silvo-pastoreo Voisin y la diferencia con los sistemas forestales de los macizos mal llamados silvopastoriles.
El diputado por Tacuarembó Rafael Menéndez (Cabildo Abierto), integrante de la referida comisión parlamentaria, dijo a La Mañana que el objetivo de la vista fue conocer de primera ma-no y en la explicación de los productores «un modelo productivo que combina el árbol con el pastoreo racional» el cual «complementa y no sustituyen ni desplaza a la ganadería como si lo hacen aquellos sistemas de forestación de altas densidades con 1.200 o 1.300 plantas por hectárea».
Menéndez dijo que es posible realizar forestación sin desplazar a la ganadería, porque el silvopastoreo «mantiene el rubro ganadero y radica a la gente en el campo»; es «un sistema que aumenta la cantidad de kilos producidos por hectárea» y difundir esa forma de producción «fue la intención de la invitación, el mostrarnos a los políticos la diferencia que hay entre el sil-vopastoreo con el macizo forestal».
«Acá se trata de lograr animales gordos, para que a esa madera producida se le pueda sumar más valor agregado y más fuentes de trabajo, a través de un sistema que claramente es mucho más amigable con el medio ambiente», destacó.

Una nueva forma de forestación

Por otra parte «nos parece un desperdicio que Uruguay utilice sus recursos naturales que son finitos en producir pasta de celulosa. Es como tener un campo de 160 índice de Coneat y con él producir animales de conserva o manufactura pudiendo producir animales de primera». En el mismo sentido del razonamiento, «pudiendo producir madera de primera, simplemente nos conformamos con producir madera para celulosa».
Para cambiar eso hay que impulsar el sistema constructivo alternativo que en nuestro país está muy limitado pero se aplica en otras partes del mundo.
«También hay que dar algún tipo de facilidad» al silvopastoreo, «porque tenemos plantas de celulosa ubicadas en zonas francas, a su vez han logrado contratos muy beneficiosos para ellos y muy poco beneficiosos para la sociedad en su conjunto, y la manera de equiparar es poner a los dos sistemas productivos con las mismas reglas y fomentar todo lo que agregue valor a la madera de calidad. Eso sumará a la posibilidad de seguir desarrollando la actividad agropecuaria con los precios y valores que se están dando a nivel internacional».
Consultado Menéndez si estamos ante una nueva forma de forestación con capacidad de desarrollarse en el país, dijo no tener dudas al respecto: «Este sistema se va a expandir y es la solución para incrementar los ingresos por hectárea, pero manteniendo la base de nuestra producción que es el campo natural».
«Si la forestación de 1.200 plantas por hectáreas tiene que destruir el cien por ciento del campo natural y luego esperar muchísimos años para que esa pastura se recomponga, entonces estamos ante un nuevo sistema que nos da la solución a ese tipo de problemas», por lo cual «es fundamental entenderlo y difundirlo».
Otra ventaja y que no es menor, consiste en que se trata de «un sistema que puede realizar el productor, cualquier productor, con la mitad de lo que vale un verdeo hace una hectárea de silvopastoreo y le aplica el pastoreo rotativo racional. Se abre así la posibilidad para que el productor pequeño también lo haga y tenga sombra, aplique el bienestar animal y además asegure la continuidad de su actividad ganadera con mayor cantidad de personas trabajando por hectárea, todo preservando el campo natural que es la base para las futuras generaciones».

Conocer la producción en forma directa

El diputado señaló que durante el debate del proyecto forestal que fue aprobado y posteriormente vetado por el presidente de la República, pudo ver que hay «mucho desconocimiento por parte de los legisladores de qué era lo que estábamos intentando preservar».
Partiendo de eso, «estas instancias de visitas a los establecimientos para conocer qué producen y cómo lo hacen son adecuadas para que los legisladores se acercan y vean por sí mismos la realidad, con sus propios ojos, observen las ventajas y desventajas de cada sistema productivo, esa es la clave».
«Hay legisladores que en determinadas leyes tienen el voto decisivo y no conocen cabalmente de qué se está hablando, entonces estas instancias son fundamentales para la Comisión de Ganadería, además de que son claves para que se empiece a poner luz en las cosas que son fundamentales».



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