Siendo diputado del Partido Nacional por el departamento de Colonia pidió créditos al Banco de la República y nunca pagó sus compromisos.

Y estamos hablando de 4 millones de dólares y fue condenado por la justicia, pero en esta nueva justicia de pactos, logró que vaya a prisión domiciliaria a su estancia.

Si bien lo de Andrade es indignante, este es otro caso de un político que es deudor contumaz.

En estos días le remataron su estancia sus acreedores, pero el clavo es mucho más grande que su patrimonio.

Igualmente pasó con Bascou en Soriano, que sus deudas impagables y cheques sin fondo fueron explotando y seguía lo más campante de intendente de su departamento.

Andrade, Roselli y Bascou, solo una muestra de un largo collar de sinvergüenzas disfrazados de políticos y amparados por sus respectivos partidos.



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