Algunas cosas que hacemos en nuestra vida diaria podrían hacer que envejezcamos más rápido de lo normal.

Mirar las pantallas

La exposición constante a la luz azul, como la que emiten los teléfonos móviles y computadoras, podría provocar un envejecimiento acelerado, consideran los científicos. De acuerdo con un estudio publicado el 2019 en la revista Aging and Mechanisms of Disease, la luz de estos aparatos electrónicos puede causar daño a las células del cerebro y de los ojos.

Para disminuir el efecto perjudicial de esta luminosidad, los especialistas recomiendan obtener la mayor cantidad de luz natural posible, usar anteojos con
protección a la luz azul y limitar el tiempo de uso de dispositivos electrónicos.

Comer alimentos procesados

Mantener una dieta equilibrada y rica en alimentos naturales tiene numerosos beneficios a la salud, siendo la ralentización del envejecimiento
una de ellas. Comer muchas frutas y verduras frescas puede ayudar a prevenir el daño que conduce al envejecimiento prematuro de la
piel. Además, estudios han revelado que una dieta que contenga mucha azúcar u otros carbohidratos refinados puede acelerar el envejecimiento.

Estresarse crónicamente

El estrés crónico es capaz de hacer que envejezcas más rápido e incluso hacerte la vida más corta. El estrés afecta una parte de importancia crítica de
cada célula de nuestro cuerpo: los telómeros, apunta la Escuela Médica de Harvard.

Los telómeros inicialmente son largos y se vuelven más cortos a medida que envejecemos; cuando se vuelven demasiado pequeños, mueren.

El estrés constante es capaz de acortar los telómeros antes del tiempo. Además de causar un envejecimiento precoz, el acortamiento de estas estructuras está asociado a un riesgo mayor de padecer enfermedades cardíacas, diabetes y cáncer.

Dormir mal

El sueño es extremadamente importante para mantener la salud general de nuestro organismo. Es justamente mientras dormimos que los sistemas
vitales del cuerpo —desde el cerebro, el corazón y el sistema inmunológico hasta la piel— se reparan y se renuevan. Por ende, dormir poco o tener un
sueño de baja calidad puede envejecernos prematuramente.



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