Los exagentes de la Policía Federal
Argentina Oscar Roberto Gutiérrez y Rolando Oscar Nerone fueron condenados a
perpetua por el homicidio del uruguayo Mario Julién Cáceres en 1976. La prisión
perpetua se estableció ahora en virtud de que la Justicia los encontró
coautores del delito de homicidio agravado de Cáceres.

Los expolicías fueron condenados luego de
que Casación le ordenara al Tribunal Oral Federal nº 1, revisar el fallo de
2017 que los había absuelto, según informó el Centro de Estudios Legales y
Sociales de Argentina (Cels).

Mario Roger Julién Cáceres estaba casado
con Victoria Lucía Grisonas. Ambos eran militantes del Partido por la Victoria
del Pueblo (PVP), aunque vivían en la Argentina.

El 26 de setiembre de 1976, en un operativo
en el que participaron represores de la Policía Federal y el Ejército
argentino, en el marco de la coordinación del Plan Cóndor, irrumpieron
violentamente en su hogar y Julién fue asesinado. Además, fueron
secuestrados sus hijos y su esposa.

Los niños fueron trasladados a Montevideo
junto a su madre, y luego los menores fueron trasladados a Chile, donde los
abandonaron en diciembre de 1976 en Valparaíso. En dicho país fueron entregados
en adopción a una familia chilena, luego de pasar por el orfanato de Playa
Ancha.

Los menores luego de la detención de sus
padres fueron trasladados en primer lugar al centro clandestino de detención
denominado Automotoras Orletti, y de allí al llamado La Casona, ubicada en
Bulevar Artigas y Palmar, y en ambos centros clandestinos operaron oficiales
pertenecientes al Órgano Coordinador de Operaciones Antisubversivas (OCOA) y al
Servicio de Información de Defensa (SID).

46 años del golpe militar

Argentina celebró este jueves el Día
Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, una jornada en que
centenares de miles de personas colapsaron las calles de todo el país para
recordar el 46º aniversario del golpe de estado que inició la última y más
feroz dictadura cívico-militar (1976-1983).

En una manifestación multitudinaria, que partió desde la avenida 9 de julio de
Buenos Aires, las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo volvieron a lucir con
emoción y orgullo sus pañuelos blancos, portando banderas con los rostros de
los desaparecidos durante la época del terrorismo de Estado.

«Después de dos años que no podíamos, por la pandemia, salir y expresarnos
en las calles, este es un día realmente histórico», afirmó a Efe Taty
Almeida, uno de los rostros más conocidos de Madres de Plaza de Mayo Línea
Fundadora.

Según los organismos de derechos humanos, hasta 1983 alrededor de 30.000
personas -entre ellas militantes políticos y sociales, sindicalistas,
estudiantes universitarios o artistas- desaparecieron tras ser secuestradas,
torturadas y asesinadas por el aparato represor de la dictadura.

Con información de EFE





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