Inmediatamente que publicamos en nuestro sitio web del diario digital de El Bocón, nuestros colegas del diario El País, que vemos que siempre están atentos a nuestras informaciones, se comunicaron con Fernando Marguery que confirmó que lo publicado por nosotros era cierto.

Solo no aceptó que hubiera golpes, pero que sí fue una fuerte discusión y que finalmente se dieron la mano ambos.

Lógicamente que le iba a restar importancia porque si realmente acepta todo lo ocurrido los iban a rajar a los dos del programa por parte del canal, porque lo que ocurrió fue dentro del canal.

Lo más importante que fue un escándalo, que demostró la falta de profesionalismo de dos personas pagadas por el canal para ir a cumplir una tarea rentada.

No le iba a hacer nada más que una mancha más al tigre.

Se enoja porque salió a luz un incidente indecoroso y es lógico que eso le moleste, entonces lo mejor es desacreditar a quién lo publicó.

Pero Fernando Marguery ya es su característica ser agresivo y violento, lo demuestra ante las cámaras todos los días, no hace falta destapar un incidente oculto, mirar de qué forma agravia, menosprecia y muestra toda su intolerancia con la panelista Selva Andreoli, que se podrá estar o no de acuerdo en sus análisis, pero es una SEÑORA, alcanza y sobra.

Muchas veces, estoy totalmente de acuerdo en los análisis y opiniones de Marguery, pero su postura de extrema derecha, su violencia verbal, parecería se trata de un juego para exhibir hacia los fachos, pergaminos que lo hagan querido por quienes son intransigentes como él, hace que pierda la razón y quede mal parado.

El programa en sí es una grieta de derecha e izquierda, con panelistas rentados elegidos para que la discusión traiga televidentes.

Antes en ese mismo programa, los partidos políticos enviaban a una supuesta tribuna pública, que no era tal, a sus jóvenes militantes pedidos por la producción.

Hay gente que respeto mucho allí, como García o Pepe, que saben lo que es periodismo.

La conductora es una buena locutora.

Pero bueno, estoy acostumbrado a que desprecien mis artículos y mis denuncias por parte de un sector de los seudos colegas, ya van 26 años en la lucha, seguiremos adelante.



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