Pasada la Semana de Turismo, diferentes actores de gobierno hicieron hincapié en la cantidad de personas que se movilizaron tanto hacia el interior como al exterior, particularmente a Argentina y Brasil. El dato se mostró como sinónimo de una presunta recuperación económica. Obviamente son mejores que los dos años de pandemia, pero no son muy diferentes a los años prepandemia. Sin embargo, surge una preocupación para el sector: por primera vez en décadas, Uruguay podría tener una balanza de turismo negativa.

Las imágenes de la TV nos mostraron las largas colas de turistas que pretendían pasar hacia Argentina. También la cantidad de gente que congregaron las termas en el litoral, la Semana de la Cerveza en Paysandú, el Festival del Olimar, la Criolla del Prado y la del Parque Roosevelt.

Si sumamos todos los números difundidos nos da que aproximadamente el 25% de los uruguayos tuvo alguna actividad turística. Pero el 75% restante se quedó en casa.

De acuerdo a las estadísticas oficiales del Ministerio de Turismo, antes de la epidemia el mayor emisor de turismo interno era Montevideo, pero aun así el 65% de sus habitantes no salía. Por eso algunas actividades metropolitanas, como las criollas, congregaban tanta gente.

Después de dos años caóticos para la actividad turística, y toda aquella que congregara gente, este año mostró una mejoría. Pero que no es igual para todos.

Los números oficiales revelan una caída muy importante de turismo receptivo en temporada alta. De acuerdo a los datos difundidos por el Ministerio de Turismo, en  enero del 2020, el último sin pandemia, ingresaron 309.311 argentinos, en tanto en  enero de 2022 lo hicieron 95.411, lo que representa una descenso de 69,2%.

En el mismo tiempo ingresaron un 73,5% menos de brasileños (61.052 contra 16.197). El ingreso de chilenos cayó un 65,7% (9.357 contra 3.205) y solo creció un 22,1% el número de turistas paraguayos (4.394 contra 5.366).

También  creció en forma considerable el número de turistas de otros orígenes. Pasamos de recibir a 45.964 en enero de 2020 a 67.299 en enero de 2022, lo que representa un crecimiento del 46,4%.

En estos datos no están incluidos los uruguayos residentes en el exterior  y quienes ingresan por la frontera seca limítrofe con Brasil sin hacer trámite migratorio. Pero sí están incluidos los visitantes que permanecieron menos de 24 horas o estuvieron en tránsito a otro país.

En total en enero de 2020 ingresaron 430.078 turistas y dos años después lo hicieron 187.478, es decir un 56,4% menos.

En ese primer mes del 2020 los ingresos por turismo fueron de casi 328 millones de dólares,  representando un 7,5% menos que en el mismo período del año anterior.

Pero en enero del 2022 los ingresos fueron de 135 millones de dólares, es decir 58,8% menos que dos años antes.

Un golpe muy importante para un sector que venía de un año 2021 sin registrar ingresos por culpa de la covid. Más teniendo en cuenta que la temporada alta, es decir enero 2022, duró apenas 15 días porque la pandemia no había cedido y el clima no ayudó.

Para Punta del Este, el mayor centro receptivo de turistas extranjeros durante el verano, la temporada fue muy mala. Ni siquiera ayudó la semana de Carnaval y en la Semana de Turismo pasada salieron del departamento más vehículos que los que ingresaron, según informó la Dirección de Tránsito de la intendencia de Maldonado.

El invierno que nos espera

En Punta del Este y durante enero los alquileres en el mercado formal cayeron más del 50%; solo 4 hoteles funcionaron al 100% de su capacidad; el sector gastronómico funcionó bien la primera quincena; los trabajadores en general lograron bajos salarios por 15 días. Este podría ser el resumen de una temporada veraniega que se vio afectada por la pandemia y el mal clima, pero también por la importante diferencia cambiaria con Argentina, nuestro principal proveedor de turistas.

Pero salvo resolución expresa, que aún no se conoce, este año ya no existirían los seguros de paro especiales con los que se solventó la pandemia.

El exsubsecretario de Turismo, Benjamín Liberoff, dijo a la diaria que “las medidas de reducciones impositivas, mayores flexibilizaciones para el seguro de paro, reducciones en los costos de los servicios, reordenamiento de pagos por préstamos bancarios, son aspectos que mitigaron lo tremendo del impacto para el sector turístico. Pero no es suficiente para este sector que llegó a representar 55% de las exportaciones de servicios, ingresos por más de 2.000 millones de dólares y a captar más de cuatro millones de visitantes anuales”.

“¡Qué invierno nos espera!”, es una expresión común hoy entre todos los residentes locales que avizoran las dificultades que se vivirán en los próximos meses dados los magros resultados de la temporada.

Poca ocupación, bajos salarios, deudas acumuladas, inflación, alto costo de vida, son problemas que afectan hoy a la mayoría de los trabajadores esteños, que tienen en la actividad turística su mayor fuente de ingresos.

El panorama en el departamento de Rocha es igual de preocupante. Francisco Zerbino, director de Turismo de la Intendencia de Rocha, dijo esta semana a radio Cadena Digital que “los niveles de ocupación en pleno verano son muy difíciles de cuantificar porque la mayoría de los arrendamientos se hacen a través del sector informal”.

Aún así “enero tuvo un excelente nivel de ocupación durante los primeros 15 días”, dijo el jerarca.

Pero el sector gastronómico fue más preciso: “trabajamos bien 13 días”, afirmaron. Y lo mismo expresaron varios comerciantes consultados por Caras y Caretas.

Ocurre que los balnearios rochenses recibían tradicionalmente a un público argentino al cual este año se le hizo muy difícil salir de su país por la situación económica.

Además, el público juvenil que tiene las principales playas de Rocha como destino, este año tuvo el escollo del mal clima que afectó a todo el este en la segunda quincena de enero.

En cambio, lugares como Chuy y la Barra del Chuy, de ambos lados, trabajaron muy bien casi todo el verano. Ello se explica porque aunque hoy es poca, aún se mantiene una diferencia de precios con Brasil, lo que abarata las vacaciones.

Pero entre los comerciantes rochenses está planteada una preocupación sobre el futuro inmediato. “Uno sale cuando tiene dinero y si no lo tiene, lo toma prestado”, dijo un dirigente del Centro Comercial de Rocha que solicitó no ser identificado.

“Ocurre que en Semana de Turismo mucha gente se fue a Argentina o a Brasil, pero lo hizo usando su tarjeta de crédito o tomando préstamos”, dijo la fuente y agregó que “nuestra preocupación ahora es cómo será afectado el pequeño comercio local. Porque con escasos ingresos o sin fuentes laborales y con deudas importantes, esas personas no podrán consumir en invierno. Y no olvide que el comercio viene de casi dos años con ingresos muy menguados”, enfatizó.

El riesgo de una balanza negativa

Uruguay enfrenta este año un grave problema, que si bien no es nuevo, podría afectar a toda la economía y no solo al turismo.

La existencia de una diferencia cambiaria enorme con Argentina ha provocado que los precios de la gastronomía, combustible y la canasta familiar tengan hoy una diferencia de casi cuatro a uno con los de nuestro país.

En la Semana de Turismo unos 150.000 compatriotas cruzaron el río Uruguay. Los intendentes de todos los departamentos del litoral ya han expresado su preocupación por la enorme afectación que sufriría el comercio local, con la consiguiente desocupación.

El gobierno decidió ampliar la reducción del Imesi sobre el combustible llevándola del 24% al 30%. Pero eso es absolutamente insuficiente para parar la sangría, coinciden todas las fuentes locales.

Omar Lafluf, intendente de Río Negro, dijo a El Espectador que “será muy difícil frenar la salida de uruguayos que buscarán que sus escasos pesitos rindan más en Argentina”.

La inflación y el alza descontrolada de los precios de la canasta básica en Uruguay seguramente incidirán para que en los próximos meses centenares de miles crucen el charco.

Y eso propone una nueva situación: por primera vez en décadas, Uruguay tendría una balanza turística negativa. Es decir, saldrán más turistas que los que ingresan.

 



Fuente