Si los rumores que circulan por las redes, son correctos y lo informado por varios medios de prensa es verdad, la DEA, que debe de tener infiltrada a la organización ilegal que trafica droga por el mundo, le dio a la Policía uruguaya, las coordenadas de donde aterrizaría la avioneta, con los mil kilos de merca.

La DEA, no es palabra santa, es una agencia cuya corrupción está sobradamente probada, pero el caso es que la Policía no tuvo éxito, con la intercepción y ya se atribuyen responsabilidades y se cobran cuentas políticas en la Policía y el Ministerio del Interior. Gran pena, porque Lacalle Pou le había dado mucha matraca a la ley de derribos y el ministro de Defensa, Javier García compró a buen precio los aviones. ¿Recuerdan?

¿La Fuerza Aérea? Bien, gracias.

Luego del aterrizaje y la descarga, el alijo habría sido transportado en un camión cisterna hasta Montevideo. No hay información relacionada con la logística, el sitio en donde fue acondicionado el cargamento en dos calderas industriales, el dueño extranjero de la carga y el propietario de la droga encontrada.

Con esa información en su poder, aun frustrada la operación de capturar a los narcos al aterrizar, parecería obvio que la brigada de Narcóticos, inteligencia de la Armada y la de Prefectura extremarían cuidados en el Puerto. Se cae de maduro que esto debía ser así, pero si esos controles se realizaron, también fracasaron.

Bueno, todos sabemos que en la guerra contra el narcotráfico, se pierde más de lo que se gana. Mala suerte. Qué le vas a hacer. La próxima vez será.

Sólo que faltaba algo. La línea más gorda. Ahí sale Azucena, no el ministro del Interior, y se manda a informar, con su característica vivacidad, que en Barcelona se incautaron los mil kilos. Operación más inteligente para espantar a la perdiz, no es posible imaginar y creer en la inocencia de la ministra es para lelos.

La Policía catalana quedó recaliente porque la información salió a la luz pública y enteró a los empresarios narcos, que de giles nada, y les obturó el resto del trabajo que, uno supone, sería desarticular el esquema de distribución en España. Demasiadas torpezas para ser ingenuas. Ante la chapuza y la opacidad, me reservo el derecho de ser mal pensado.



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