Veinticuatro de los más de sesenta caballos que fueron
retirados de la vía pública en Montevideo a
fines del año pasado comenzaron a ser entregados en adopción a familias
y organizaciones responsables, en el marco de una acción interinstitucional
que combina el bienestar animal con la seguridad ciudadana.
La entrega se llevó a cabo en Los Cerrillos (Canelones) y
forma parte de una nueva etapa del Operativo Centauro, un trabajo
coordinado entre la Intendencia de Montevideo, el Ministerio de
Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), el Ministerio de Defensa Nacional,
el Instituto Nacional de Bienestar Animal (INBA) y el colectivo Plataforma
Animalista.
Así, se busca darles un destino digno a los equinos que estaban
sueltos en zonas urbanas y periurbanas, según comunicó la IM este jueves 12
de febrero.
La medida responde a una problemática que había generado
preocupación tanto por las condiciones sanitarias de los animales
como por los riesgos que representaban para la circulación vial en
sectores cercanos a la usina de disposición final de residuos en Felipe Cardoso
y otros puntos de la capital. Los caballos, muchos de ellos en estado de
abandono o vulnerabilidad, fueron retirados de la vía pública en diciembre
y derivados a distintos lugares según su estado de salud y destino previsto,
incluyendo fuerzas de seguridad, programas municipales de tracción a sangre y,
ahora, hogares adoptivos que cumplieron con un proceso de adopción
responsable.
“Por eso, esta acción tiene el foco en el bienestar
animal, pero también en la seguridad de toda la
comunidad”, recalcó el Prosecretario General de la comuna capitalina, Diego
Olivera.
En la jornada estuvieron presentes autoridades municipales y
representantes de las instituciones involucradas.
Al respecto, Karina Kokar, de Plataforma Animalista,
destacó lo tranquilizador que resulta saber que los caballos “van a un buen
destino”. “Es un proceso complicado, porque buscamos a los mejores
adoptantes”, puntualizó.
En cuanto a los lugares a que van los animales, profundizó:
“Lo que se busca es gente que tenga un campo, que conozca del tema, que pueda
pagar veterinarios, porque es costoso tener caballos. Y que a su vez entiendan
que es un animal que no van a utilizar, que no van a lucrar con él. Es una
familia que le va a dar otra vida, otra oportunidad al caballo”,
valoró Kokar.