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El lunes pasado, Anvisa se pronunció en contra de la importación al país suramericano del fármaco ruso porque habían detectado la presencia de replicantes virales en la vacuna.

La Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria de Brasil (Anvisa) informó este jueves que enviará a la Organización Mundial de la Salud (OMS) la evaluación base que les llevó a negar el permiso de importación a la vacuna Sputnik V. 

El órgano regulatorio respondió horas después de que Sputnik V anunciara que interpondría una demanda por difamación contra el órgano autónomo, al difundir información falsa sobre la vacuna rusa contra el covid-19. En este sentido, Anvisa tildó de una «grave acusación» la formulada por los desarrolladores del fármaco.  

Durante una conferencia de prensa encabezada por Antonio Barra, director de Anvisa, la agencia fijó su postura después de que los desarrolladores del fármaco ruso acusaron a los funcionarios de dicho órgano regulador de realizar declaraciones incorrectas y engañosas «sin haber probado la vacuna real Sputnik V».  

Los funcionarios brasileños aseguraron que las pruebas que tienen sobre la supuesta presencia de adenovirus replicante en la vacuna fue entregada por los propios desarrolladores de Sputnik V. 

Rechazo a importación

El pasado lunes 26 de abril, Anvisa se pronunció en contra de la importación al país suramericano de Sputnik V, alegando la falta de información suficiente para garantizar la seguridad, calidad y eficacia de la vacuna rusa.

En concreto, la agencia reguladora aseguró que había detectado la presencia de replicantes virales de la vacuna, lo que implica que una vez que ingresan al cuerpo tienen capacidad para multiplicarse e infectar las células. Los funcionarios brasileños dijeron que este aspecto era de «gran preocupación».

No obstante, Sputnik V citó este jueves unas declaraciones de Gustavo Méndes, gerente de Medicamentos y Productos Biológicos de Anvisa, quien admitió que no habían efectuado pruebas «para un adenovirus replicado».

El Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología Gamaleya de Moscú desarrolló la Sputnik V, que es una vacuna compuesta por un vector de dos adenovirus humanos distintos (ad5 y ad26), los cuales portan el gen de la proteína ‘S’ del virus SARS-CoV-2. De esta forma, las células de las personas vacunadas producen la proteína ‘S’ y se active el sistema inmune y la producción de anticuerpos neutralizantes. 

El reconocimiento de Anvisa de que no habían realizado ensayos extras para probar la vacuna fue criticado por Sputnik V, quien acusó al órgano brasileño de hacer «declaraciones incorrectas y engañosas», cuando además ni siquiera consideraron el documento del Instituto Gamaleya que indicaba «que no hay RCA [virus replicante] presente y que solo se utilizan vectores no replicantes con E1 suprimidos», según aseveraron los desarrolladores.

En marzo, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, conversó con su homólogo ruso, Vladímir Putin, para tratar la compra y producción de la vacuna Sputnik V. Antes de esa llamada telefónica, el Gobierno brasileño ya había comunicado la compra de 10 millones de dosis del fármaco desarrollado por Gamaleya.

El inmunizante ya se produce en el país por la Uniao Química, socia del Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF), y el primer lote de este fármaco producido en suelo brasileño fue presentado a finales del mes pasado. Sin embargo, la Uniao Química solo estaba a la espera de la autorización de Anvisa.

Hasta ahora, Brasil solo aplica la vacuna china CoronaVac, con permiso para uso de emergencia, y la sueco-británica de AstraZeneca, autorizada para uso a gran escala. Además, tiene ya aprobadas las de la belga Janssen y de la estadounidense Pfizer.

Más información, en breve.



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