Retomaremos en EL BOCÓN un tema que ya hemos tratado anteriormente. El trabajo en los call center, que están tan de moda.

Hemos recabado testimonios de ex funcionarios de estas empresas donde nos relatan en qué consiste el trabajo, las presiones a las que son sometidos, el racismo que tienen que padecer. Algo inaudito, en un negocio millonario, para unos empresarios que de vivos, explotan el trabajo de los compatriotas.

Para comenzar, le explicamos que un call center es una plataforma de telecomunicaciones en la que se llama al cliente para ofrecerle servicios. En este caso se nos dijo que este trabajo consistía en convencer a esos clientes en ser clientes Movistar o para ofrecerles de contrato de tarjeta pre pago a pasar a tener contrato. En Uruguay estas empresas son tercerizadas, o sea trabajan para Movistar, pero pueden tener otros clientes aparte.

Lo más insólito del relato es cuando nos dicen que «nos obligan a mentirle a la gente en los casos de los clientes españoles. Porque debemos decirles que estamos desde Madrid, donde está la casa central de telefónica». Pero esto es solo el principio de la desfachatez de estos señores, porque también se agrega, como para quedarnos estupefactos: «también nos obligaban a mentirles en las tarifas y los beneficios porque no eran tales». 

Quiere decir que estos pseudos empresarios obligan a mentir y hacen toda una instrucción a los futuros empleados para que adquieran esos conocimientos.  

También en estas empresas se hace el servicio para los clientes Movistar, cuando se llama por algún reclamo. Es lo que sucede cuando llamamos para hacer un reclamo por algún servicio o consulta, quienes atienden son estas personas de un call center. Las otras formas de trabajo en donde entra el call center en juego, es cuando se da la «migración», que es pasar de tarjeta a contrato y el otro servicio que se llama «captación», que es clientes de otras operadores. Quiere decir esto, que estos señores, en complicidad con Movistar, roban clientes a otras empresas, los llaman para ofrecerles que se hagan de Movistar. Una práctica no muy bien vista en ningún sentido.

«Nunca le podemos decir al cliente que hablamos de Uruguay», se nos dijo con profunda indignación. Porque hay 17 centros de llamadas y la mayoría están en Latinoamérica, porque en España hay supuestamente una ley, que prohíbe llamar a los clientes, para ofrecerles servicios. Claro que hay razones para ello, ya que la mano de obra en Sudamérica es muy barata para ellos y los chicos uruguayos pueden ser fácilmente explotados, ya que tenemos grandes carencias de trabajo. Se solicita permanentemente nuevos empleados en el diario y no se requiere experiencia previa, ya que permanentemente los empleados se van o son suspendidos, por la gran presión psicológica que se ejerce sobre ellos.

«El lenguaje que debemos utilizar es español», ya que hay palabras prohibidas, que no se pueden decir y hay que sustituirlas por modismos españoles. Celular no se puede decir y debe de utilizarse la palabra «móvil». «Computadora» no se puede decir y se debe de decir «ordenador» y así toda una terminología que el operador debe de aprender obligatoriamente para mentir.  

Las empresas que trabajan en esto son Eurocen, que ahora se llama Extel y Atento.

Al parecer se puede llegar al caso de racismo y de prejuicio en estas empresas ya que en Eurocen, en que los gerentes eran españoles, ellos, según nos dijeron literalmente: «no trataban con los operadores;  pasábamos y decíamos buenos días y ni siquiera nos dirigían la palabra». Realmente cuesta creer que nadie haga nada ante semejante actitud para con los empleados uruguayos. Luego se nos agregó: «nos consideraban cosas, incluso recuerdo que en verano pedimos que se prendiera el aire acondicionado porque había muchísima gente y dijeron que no, que no lo iban a prender, porque nosotros estábamos acostumbrados a trabajar bajo esas condiciones. Cállense y trabajen, porque aire acondicionado no hay».

Todas estas pautas marcan lo que son estas empresas en todo sentido y cómo abusan de la mano de obra barata de los países subdesarrollados, como el nuestro. Hasta se dijo que en el caso del uso del baño también había problemas, porque «solo se podía ir al baño en el descanso y habiendo unas 400 personas».

El trabajo de los operadores consiste en conectarse y las llamadas a veces es una tras de la otra. Hay que estar muchas horas conectado, las llamadas van cayendo una tras otra por un programa llamado Davox. Esto quiere decir que están permanentemente hablando y hay supervisores que controlan el tiempo de escritura, que hay que volar en los teclados y el tiempo de conversación. Los programas se cuelgan a cada instante y esto lleva a que el cliente tenga que estar esperando siempre y hay que disculparse. Hay que abrir muchas ventanas, que a veces se cuelgan.

«La gente se enferma por el estrés que provoca la presión, no solo de la venta, sino que hay que tener cierta cantidad de venta mensual». «Si no hay cierta cantidad de ventas, hay más presiones, luego hay suspensiones y luego se les da de baja, por no tener el perfil»  

El sueldo base es el salario mínimo y luego se gana en las comisiones, más el presentismo y otros parámetros que la empresa requiera.  

Hay también plataformas de Movistar en Perú y ahí se trata a la gente mucho más que en Uruguay.

Pero los muchos que trabajan en esto también deben soportar en su trabajo diario el prejuicio de los españoles a los que llaman y se nos manifiesta: «Los españoles te atienden mal, a los gritos, la gran mayoría primero insulta y luego corta, y más cuando se dan cuenta que somos Americanos, porque nos discriminan totalmente» y como para que nos hagamos una idea de ello, se agrega en el testimonio exclusivo de nuestro semanario: «a mí me llegaron a decir, negrito africano; muerto de hambre peruano».

También los operadores recibían amenazas constantes por parte de los clientes de Movistar de España, de que iban a ser denunciados, porque esto estaba prohibido supuestamente por la ley española.

Una gran vergüenza que esté pasando todo esto en nuestra patria, con muchachos que se ven explotados por estos grandes capitalistas internacionales, que vienen  a jugar con la necesidad de nuestra mano de obra barata y que nos siguen tomando como en la época de la conquista: como a unos pobres indios muertos de hambre, a los que les seguimos explotando sus riquezas. Las riquezas que nos explotan actualmente, es nada menos que los jóvenes uruguayos, que esperanzados en tener un trabajo muy bien remunerado caen en manos de estos piratas.

Por otra parte, tenemos conocimiento que las autoridades del PIT CNT están al tanto de todo esto.

Habría que reclamar que las autoridades nacionales hagan algo al respecto con este mafiosos internacionales que se disfrazan de empresarios.



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