Alentada por un récord de audiencias televisivas, la Fórmula 1 pone a prueba este fin de semana su creciente popularidad en Estados Unidos con la inauguración del Gran Premio de Miami (Florida).

Por primera vez desde 1984 Estados Unidos hospeda esta campaña dos pruebas del calendario de Fórmula 1, que se ampliarán a tres el año próximo con el la incorporación de una carrera nocturna en Las Vegas (Nevada).

En un país donde los deportes de motor están muy arraigados, y cuenta con competencias propias como la serie IndyCar y Nascar, la Fórmula 1 viene generando una gran expectación, como demostró con la venta de entradas para el Gran Premio de Miami, que se agotaron en menos de una hora pese a sus elevados precios.

El gigante norteamericano entró por primera vez en el programa de la Fórmula 1 en 1959 pero desde entonces su presencia fue fluctuando desde tres carreras anuales a ninguna.

En 2012, Austin (Texas) se estableció como un nuevo circuito permanente (este año la carrera se celebrará el 23 de octubre) y el interés en la competición no ha dejado de crecer.

«Es realmente increíble ver que hemos tenido éxito y que hay un amor creciente en Estados Unidos», apuntó el británico Lewis Hamilton (Mercedes), siete veces campeón mundial, quien al principio de su carrera veía una «brecha entre Estados Unidos y el resto del mundo en términos de pasión».

-‘Boom’ de audiencias –

Junto con Asia y Oriente Medio, Estados Unidos es actualmente uno de los mercados prioritarios para el campeonato mundial de monoplazas, controlado por el grupo estadounidense Liberty Media.

El grupo adquirió los derechos comerciales de la competición en 2017, poniendo fin a 40 años de reinado del británico Bernie Ecclestone. 

Desde entonces Liberty Media se ha enfocado en aumentar el atractivo de la F1 para una audiencia más joven, aumentando su presencia en el mundo digital y redes sociales.

El deseo de la F1 de expandirse en Estados Unidos se vio también asfaltado por el éxito de la serie de Netflix ‘Fórmula 1: Drive to Survive’, estrenada en 2019.

Como resultado, las audiencias de la Fórmula 1 avanzaron hasta alcanzar un volumen récord en la temporada 2021, que atrajo a una media de 934.000 espectadores por carrera, un 54% más que en 2020.

El trepidante pulso final entre Hamilton y el neerlandés Max Verstappen (Red Bull) en Abu Dhabi fue seguido por casi un millón de estadounidenses.

Este crecimiento «ha tenido consecuencias más importantes que el aumento del número de aficionados», señaló Lizzie Isherwood, de la agencia de marketing CSM Sport&Entertainment, a SportBusiness.com. 

«Desde el punto de vista comercial, estamos viendo una proliferación de marcas estadounidense en la F1», apuntó Isherwood.

La experta estima que casi el 40% de los 127 acuerdos de patrocinio alrededor de la F1 del año pasado fueron con marcas con sede en Estados Unidos.

– Escuderías y pilotos nacionales –

Para alimentar estos avances, Estados Unidos trabaja también para ofrecer competidores «Made in USA». 

En la actualidad, la Fórmula 1 solo cuenta con un equipo norteamericano – el modesto Haas, último posicionado en 2021 – y ningún piloto. 

El último estadounidense en ganar un título fue Mario Andretti en el lejano 1978.

Esa dinastía familiar pretende poner su nombre de nuevo en la competición ya que Michael Andretti, antiguo piloto de F1 y propietario del equipo homónimo de IndyCar, aspira a sumar su escudería a la parrilla a partir de 2024.  

Colton Herta, que en 2019 fue el ganador más joven de una carrera de IndyCar, podría ser el piloto elegido para el equipo.

Por el momento, la Fórmula 1 se centra en ofrecer un gran espectáculo el domingo en el Miami International Autodrome, circuito construido en los alrededores del Hard Rock Stadium, donde se espera que se den citas personalidades como Michael Jordan, David Beckham o Dwayne Johnson, «La Roca».

Con información de AFP





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