La iglesia de Estación Atlántida -en Canelones- fue construida entre 1958 y 1960 por el ingeniero Eladio Dieste (1917-2000).

La cuadragésimo cuarta sesión del Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco -con sede en la ciudad suroriental china de Fuzhou, aunque se celebra mayoritariamente de manera virtual- aprobó la candidatura uruguaya, que se convierte así en la tercera entrada del país en la lista.

Tras aprobarse la candidatura uruguaya, se convierte así en la tercera entrada del país en la lista.

Dieste, mundialmente conocido por desarrollar el sistema de «cerámica armada» y las bóvedas de doble curvatura, aseguró que la iglesia de Atlántida fue una obra que le «cambió la vida».

El año 2005 fue designado como «año Eladio Dieste» por parte del Museo de Arte Moderno de Nueva York, la Universidad de Princeton y el MIT de Massachusetts, como forma de homenajear a su obra.

Compartida por el Obispado de Canelones y la Congregación de Hermanas Rosarinas, la iglesia es un ejemplo de la obra de Dieste por la optimización de recursos y destaca por el uso del ladrillo visto.

La candidatura estaba pendiente desde 2020, cuando la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) se vio forzada a cancelar su cita anual por las condiciones sanitarias mundiales derivadas de la pandemia de la covid-19.

Eso supuso que la cuadragésimo cuarta sesión del Comité del Patrimonio Mundial se convirtiese en una versión extendida en la que no solo se evalúan las candidaturas del año en curso, sino también las que no se pudieron juzgar en 2020.

Hasta hoy, Uruguay solo contaba con otros dos lugares reconocidos en la Lista del Patrimonio Mundial.

El primero en acceder al listado fue el Barrio histórico de la ciudad de Colonia del Sacramento, en 1995, y veinte años después se incluyó el Paisaje cultural industrial de Fray Bentos.

 



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