La Fiscalía argumenta que la denuncia de la Policía se basaba tan solo en artículos de prensa y el testimonio de un confidente, según revela el diario.es.

La Audiencia Nacional de España archivó la causa secreta que investigaba la presencia de presuntos ‘espías’ rusos en Cataluña pocos días antes del referéndum de autodeterminación unilateral, celebrado el 1 de octubre de 2017, después de no encontrar ningún indicio de delito. El sumario fue instruido en secreto y cerrado de la misma forma en julio de 2020, hace nueve meses, aunque no había trascendido hasta ahora.

Según informaciones periodísticas, como la que este lunes publica eldiario.es, que ha tenido acceso a uno de los informes de la Fiscalía, la investigación pretendía indagar en los presuntos vínculos entre Moscú y una serie de activistas independentistas catalanes a partir del viaje a Barcelona, en septiembre de 2017, de un supuesto general de la inteligencia militar rusa.

El origen de esta causa, abierta en el Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional en noviembre de 2019, fue un informe de la Comisaría General de Información de la Policía, que avisaba de una presunta injerencia rusa en el proceso soberanista catalán y pedía la apertura de diligencias.

El auto de archivo se alinea con el criterio de la Fiscalía, según el informe que acaba de ser difundido, que alegaba que los agentes policiales solo habían aportado un testimonio de un informante y enlaces a informaciones de cabeceras mediáticas.

«Nada se aporta por la vía oficial que nos permita mantener abierta esta investigación, salvo que pretendamos una causa general en busca de algún indicio que nos permita confirmar la tesis de partida, olvidando que en el proceso penal, con todas las garantías, este tipo de investigaciones están prohibidas», recoge el texto de la Fiscalía.

Un supuesto ‘espía’ y un confidente

Desde finales de noviembre de 2019, y solo a través de informaciones periodísticas, se conoce la apertura de la investigación secreta por la presencia en Cataluña, días antes del referéndum, de un supuesto general de la inteligencia militar rusa al que los medios atribuyeron el nombre de Sergei Fedótov.

Sin embargo, esta visita ya había sido publicada con anterioridad. Nueve meses antes, en febrero de 2019, una web de investigación rusa, Bellingcat, ya la había divulgado. No obstante, entonces no trascendió ninguna información sobre que también se estuviera investigando en el marco de estas pesquisas a ciudadanos españoles.

Por su parte, el confidente policial comunicó a los investigadores tanto la información que ya había publicado Bellingcat, que incluía la supuesta presencia en Cataluña de otros dos miembros del servicio de inteligencia ruso, como la presunta vinculación de estas visitas con el independentismo catalán. Entre los nombres que el confidente señala, destaca el del empresario catalán Oriol Soler, que habría participado en la organización del referéndum.

El informe de la Fiscalía reprocha a la Policía esta vinculación sin más pruebas: «Que sean personas cercanas a las tesis independentistas no supone un hecho que pueda ser objeto de investigación». Asimismo, la Fiscalía sostiene que las actuaciones de Soler relatadas por el confidente no tienen visos de ilegalidad y, además, habrían sido ampliamente recogidas por los medios de comunicación.

«Esas afirmaciones quedan ayunas en todo sustrato fáctico en cuanto se intenta ver su enlace o imbricación con el delito investigado», apunta el Ministerio Fiscal, que también señala que «las actividades realizadas se hacen a la luz pública y a través de medios en modo alguno ilegales». 

La Policía incluyó en sus informes para la Audiencia Nacional la visita de Soler a Julian Assange el 9 de noviembre de 2017 en la Embajada de Ecuador, después de que el periodista australiano ya hubiera hecho público su apoyo al proceso separatista catalán. Este encuentro se enmarca dentro de una gira que Soler habría realizado a diferentes países con la finalidad de recabar apoyos para la causa independentista catalana.

Segunda causa

La visita a Assange fue recogida también por la Guardia Civil, que, en otra causa, también conecta a Soler con una supuesta estrategia de desinformación y desestabilización en la que estaría involucrada Rusia, «como parte de su narrativa general sobre una Unión Europea al borde del colapso«. En este otro proceso el juez investiga a Soler por delitos vinculados con la financiación del proceso independentisa.

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Es la misma causa en la que consta un audio del teléfono del exresponsable internacional del partido nacionalista Convergencia Democrática de Cataluña (CDC), Víctor Terradelles, que él niega haber grabado, en el que se asegura que el jefe de «un grupo ruso» habría ofrecido a Carles Puigdemont «contar con diez mil soldados y pagar toda la deuda catalana».

Repercusión mediática

Todo lo que se sabe sobre esta causa secreta, de la que ahora se conoce el archivo, ha trascendido a través de informaciones periodísticas. Así sucedió con su apertura en noviembre de 2019, que fue publicada en exclusiva por el periódico El País, como ahora con su clausura, que se ha hecho pública casi con un año de retraso a través de otra exclusiva, en este caso del digital eldiario.es.

Sin embargo, el debate sobre la presunta ‘injerencia rusa’ en torno al proceso soberanista catalán, que culminó con el referéndum ilegal de autodeterminación y la posterior declaración unilateral de independencia, llenó las páginas de la prensa nacional en las fechas anteriores y posteriores al 1 de octubre.

Decenas de artículos sostuvieron la tesis de que el Kremlin estaba tratando de influir en la política catalana, siempre a favor de la independencia de esta región. Así, múltiples publicaciones recogían la existencia de legiones de ‘bots’ que habrían inundado las redes sociales con mensajes de respaldo a la independencia de Cataluña, aunque sin ninguna prueba que sustentase que se tratase de una estrategia organizada dirigida por las autoridades rusas.



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