La mortalidad por
cáncer de colon en Latinoamérica se ha incrementado un 20,5 % entre 1990 y
2019, según un estudio divulgado este martes por el centro brasileño de
investigación científica Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz).

Los resultados
del estudio, realizado por la Fiocruz, el Instituto Nacional del Cáncer de
Brasil y la Universidad de California San Diego, alertan de una trayectoria al
alza en la mayoría de los países de América Latina, en contraposición con la
tendencia global.

Los
investigadores comprobaron que «existe una relación» entre el índice
de mortalidad por cáncer de colon y el desarrollo socioeconómico de cada país,
según indicó la Fiocruz.

En este contexto,
los países latinoamericanos con un bajo Índice de Desarrollo Humano (IDH)
registran una menor mortalidad por la enfermedad, pero debido, principalmente,
a un mayor subdiagnóstico y a la menor exposición a factores de riesgo, como
«el consumo de alimentos ultraprocesados y carne roja».

Por otro lado,
los países con un desarrollo medio, como es el caso de Brasil, realizan un
diagnóstico «tardío» y tienen dificultades en aplicar el tratamiento
en el momento oportuno, lo que reduce las posibilidades de cura.

Estas naciones
tienen además una mayor exposición a los factores de riesgo anteriormente
mencionados.

Por el contrario,
los países más desarrollados sí cuentan con una red de diagnóstico más
eficiente y sus poblaciones tienen comportamientos alimenticios más saludables.

En este sentido,
el aumento de la mortalidad por cáncer de colon en la región, que es la más
desigual del planeta, se dio de forma heterogénea, de acuerdo con el reporte,
publicado en la revista científica «Plos One».

«Es
interesante observar que la desigualdad entre países es tan marcada que algunos,
como Uruguay y Argentina, avanzan hacia un descenso de la mortalidad. Y a pesar
de tener un alto consumo de carne roja, logran diagnosticarlo y tratarlo a
tiempo», explicó Raphael Guimarães, uno de los autores del estudio.

Sin embargo, en
los países de Centroamérica el factor de la alimentación incide menos, pero hay
altas tasas de «subdiagnóstico y poco acceso a tratamiento», añadió.

Los
investigadores recomiendan la elaboración de estudios que analicen de forma
profunda el contexto socioeconómico de cada país en particular para evaluar el
impacto de la enfermedad y poder prestar la atención sanitaria suficiente a fin
de reducir la mortalidad.

EFE





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