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Si hay referentes en el mundo narco, la figura de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, era una de esas que inspiró a generaciones de delincuentes que intentaron —con mayor o menor éxito— imitar la estructura violenta y efectiva de venta de drogas que el mexicano había montado a través de su Cartel de Jalisco.
El Mencho murió luego de que el pasado domingo fuera detenido en un operativo que buscaba, justamente, su cabeza. Oseguera Cervantes no solo montó una estructura, sino que también formó alianzas con otros narcos de su talla. Su fallecimiento causó diferentes desmanes en el país mexicano.
De esta manera, “selló” uno de los principales acuerdos al casarse con Rosalinda González Valencia, también conocida como “La Jefa”.
Rosalinda es hermana de Gerardo González Valencia, número dos de Los Cuinis, narco que vivió en Uruguay desde 2011 hasta 2016, cuando fue detenido y permaneció preso en el país hasta 2020, año en que se logró su extradición a Estados Unidos.
La alianza familiar no demoró en mutar también a una cuestión de negocios ilícitos entre ambas familias. Uno de los movimientos millonarios que realizaron fue una inversión de US$ 2,5 millones en Argentina para instalar Corner mi lugar, un local al estilo Seven Eleven ubicado en el corazón de Puerto Madero.
Desde allí, ambos delincuentes comenzaron a pasar por debajo del radar, sobre todo González Valencia, quien era acechado por la DEA luego de intentar mover 280 kilos de cocaína en la Costa Oeste de Estados Unidos.
Luego de instalar el local en Argentina, bajo una identidad falsa, se estima que González Valencia y El Mencho lavaron alrededor de US$ 2 millones. Para ello utilizaron un testaferro llamado Oscar Gilberto Calvete Voz de Sousa, de nacionalidad argentina, quien fue contactado por El Mencho.
Calvete, además de lavar dinero a través del local de Puerto Madero, operaba con los narcos desde hacía varios años con el objetivo de sacar millones de dólares y colocarlos en el mercado para que parecieran lícitos.
Cuando la Justicia argentina dio con el nombre de Calvete y reunió los elementos necesarios para detenerlo, recibió información de que estaba instalado en Uruguay. Con la ayuda de la Policía local, fue capturado en un apartamento de Roosevelt, en Punta del Este.
El lavador de dinero figuraba como miembro de una compañía uruguaya, Admon, que se dedicaba a los servicios de consultoría administrativa y había sido fundada en el año 2000 en el departamento de Maldonado.
A través de esta empresa, Círculo Internacional SA —fundada en Argentina y que estaba detrás del local instalado en Puerto Madero— y Círculo Comercial Total de Productos SA de CV, de México, recibieron US$ 1.800.000.
La Justicia argentina estableció que la firma mexicana tenía vínculos con los carteles de El Mencho y González Valencia. A través de transferencias y dinero en efectivo en grandes cantidades, los millones de dólares fueron puestos a circular en el mercado de manera legal, pese a que provenían del narcotráfico.
El vínculo con Uruguay
Más allá de que González Valencia y Calvete vivieron en Uruguay, e incluso el primero estuvo preso, las autoridades uruguayas habían iniciado una investigación, hace aproximadamente diez años, sobre un cargamento de cocaína que había ingresado al país.
En ese momento había indicios de que la droga había salido de Argentina, dado que a los narcotraficantes les había quedado una especie de remanente que necesitaban sacar del territorio.
Por entonces, las autoridades argentinas tenían fuertes indicios sobre los movimientos de González Valencia y El Mencho, por lo que tenían el objetivo claro de no dejar huellas sobre sus operaciones en el vecino país.
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